Cubierta del single de 'Layla' (1971)
Derek and the Dominos. Desde la izquierda: Jim Gordon, Carl Radle, Bobby Whitlock y Eric Clapton

Es una de las más bellas canciones de amor del rock, un arrebato de pasión y reclamo. Se editó en single hace cuarenta años y sigue conservando intacta la fiebre que contenía en su nacimiento.

Sin embargo, una niebla de dolor, desastre y muerte envolvió a los músicos que la interpretaron.

Layla, algo más de siete minutos de intensidad al límite. Hasta la mitad es una plegaria desgarradora, un lamento construído sobre un riff de guitarra que está clavado en la memoria colectiva.  Aún separado de la canción, sería inconfundible.  El tema acaba, a ritmo de balada, con varias guitarras cruzándose en contrapunto para trenzar volutas con una ductilidad digna del cool jazz.

La compusieron Eric Clapton, que canta y toca la guitarra, y Jim Gordon (batería). La grabaron, en agosto de 1970 en los estudios Criteria de Miami (EE UU), junto con Bobby Whitlock (órgano y piano), Carl Radle (bajo) y el guitarrista invitado Duane Allman.

Superventas, pero con retraso

La pieza fue un superventas en 1972 y también veinte años más tarde, en una versión desenchufada de Clapton que ganó un Grammy. Está en el puesto 27º de las mejores canciones de rock de todos los tiempos de la revista Rolling Stone.

Quienes nunca se llevaron ni llevarán regalías de la jugosa tajada del hit son los bluesmen Albert King, al que birlaron buena parte del riff inicial, y Big Bill Broonzy, de quien tomaron prestadas tres o cuatro ideas para los arreglos de guitarra. Ya se sabe (que se lo pregunten a los Rolling Stones y Led Zeppelin): los chicos blancos siempre tuvieron claro que los cantantes negros no tenían bufetes jurídicos.

Layla se editó por primera vez en el disco Layla and Other Assorted Love Songs (diciembre de 1970), del grupo Derek and the Dominos que dirigía Clapton. En la primavera de 1971, hace ahora cuarenta años, fue publicada en single. Nadie se enteró.

El efecto de la canción, su poderoso magnetismo, fue retardado. También su maldición: de los cinco músicos autores de la interpretación, dos murieron, uno asesinó a su madre a golpes de martillo y Clapton vivió en un limbo opiáceo durante dos años de autodestructor enganche a la heroína.

Desde el germen fue algo especial. Clapton la compuso basándose en Layla y Manjum, una historia escrita por el poeta persa Nezami Ganjavi (1141-1209), que narra un amor imposible que conduce a la locura y la muerte.

El músico inglés, que tenía 25 años, pretendía conquistar con Layla a la modelo Pattie Boyd, que estaba casada con uno de los mejores amigos de Clapton, el beatle George Harrison (que, por cierto, le había dedicado a su mujer, en 1969, la balada Something, uno de los temas del último disco grabado por los Beatles, Abbey Road).

Intenté consolarte, cuando tu hombre pasabaLayla es un mensaje privado. Clapton recuerda a Boyd, que también había leído al persa Ganjavi, un escritor de culto entre los hippies ingleses, la lejanía de Harrison, al que por entonces sólo parecía importarle su cándida e inexplicable fe en el falso gurú Maharishi Mahesh Yogui. La letra es diáfana: "Intenté consolarte / cuando tu hombre pasaba de ti".

El autor también ejerce el chantaje emocional ("te lo pido de rodillas, te lo suplico"), que Clapton concretó de palabra cuando Boyd le rechazó: dijo a la modelo que se suicidaría si ella no le aceptaba.

Guitarrista de gran técnica, creatividad irregular y escasa inteligencia (en 1976 se declaró "racista" y pidió el voto para el partido nazi National Front, porque, dijo, "Inglaterra es para los blancos y no para los negratas"), Clapton no consiguió engatusar a Boyd pese a la canción, aunque sí a su hermana, la también modelo, Paula. Tampoco cumplió sus amenazas de suicidio, pero durante varios años se enclaustró en su mansión y sólo recibía al camello que la traía heroína.

La Harley no pudo esquivar al camión

En octubre de 1971, el guitarrista Duane Allman -quizá el mejor intérprete de slide de su generación- se mató en Macon-Georgia (EE UU) cuando  circulaba en una moto Harley Davidson Sportser y no pudo esquivar a un camión que hizo un giro brusco. Le faltaban semanas para cumplir 25 años y su grupo, The Allman Brothers, acaba de editar el mítico At Fillmore East.

Para Clapton fue como si muriese un hermano. Su empatía musical con Allman había sido instantánea y prodigiosa. Sin apenas conocerse tocaron como viejos colegas: en Layla grabaron seis pistas de guitarra, entre ellas los solos duplicados de guitarra eléctrica y slide de la segunda mitad de la canción, que tocaron en directo en el estudio.

Carl Radle, el músico que toca el bajo, murió en 1980 por un fallo hepático relacionado con años de consumo de heroína y heroína.

El coautor de Layla, Jim Gordon -un batería que había empezado a los 17 años acompañando a los Everly Brothers- empezó a escuchar voces. Su madre le regañaba. Fue al médico y le dijeron que era estrés. Gordon purgaba el dolor con cantidades inmoderadas de alcohol. En 1983 asesinó a su madre a golpes de martillo. En el juicio los psiquiatras dijeron, por primera vez, que sufría paranoia esquizoide. Desde entonces está encerrado en un hospital mental.

¿Cómo voy a  seguir tocando tras Layla? Fue el epítome
de mi carrera
Tras varios años en la gloria del blues (Yardbirds, John Mayall Blues Breakers) y la sicodelia (Cream), Clapton no terminaba de estar a gusto como músico: el supergrupo Blind Faith había sido un fracaso y Derek and the Dominos ni siquiera fueron reconocidos en sus escasas actuaciones pese a la campaña publicitaria de la discográfica con el lema Eric is Derek (Eric es Derek). El grupo se deshizo en la primavera de 1971. "¿Cómo voy a  seguir tocando tras Layla? Fue el epítome de mi carrera", dijo Clapton.

En lo personal las cosas le iban aún peor: Pattie Boyd no había accedido a sus súplicas y la heroína estuvo a punto de matarle. No dejó de esnifarla hasta 1974. Cinco años después se casó con Boyd y en 1989 se divorciaron.

Para conmemorar los 40 años de la edición de Layla and Other Assorted Love Songs, la discográfica Polydor-Polygram editó las sesiones completas de la grabación. En los discos es tangible la comunión de una banda tan efímera como inspirada.