Barcelona obtiene
Montse Maín y Esteve Massaguer observan los enjambres de Can Mestres. Hugo Fernández
La Masía de Can Mestres, en la ladera de Montjuïc, es uno de los centros municipales donde la naturaleza es la base de la cotidianiedad. Huertos urbanos, árboles frutales y, desde hace unos años, enjambres de abejas.

Por el momento cuentan con cinco o seis colmenas con más de 300.000 abejas negras autóctonas. Este año han podido hacer la primera recolección que les ha supuesto unos 30 kilos de miel, «la suficiente para repartirla entre trabajadores y abuelos de los huertos urbanos», explica la coordinadora, Montse Maín, técnica de jardines en la masía municipal.

Buena calidad del aire

«Se trata de un proyecto didáctico», detalla Esteve Massaguer, presidente de la Asociación de Apicultores de Barcelona, que colabora en Can Mestres para que los escolares puedan «seguir todo el proceso de polinización», al tiempo que se les enseña que «gracias a las abejas se garantiza la biodiversidad y la permanencia de la floración». De estos insectos, dice, «depende el equilibrio natural de la flora y la fauna». Que las abejas se queden «es una prueba de poca contaminación».

Abejas de granja

La masía de Can Mestres está en obras y el tráfico de operarios es constante para construir la que será  «la primera granja municipal», donde los visitantes podrán ver en vivo «ovejas, gallinas, conejos, patos, ocas y abejas», que estarán en un recinto cerrado de donde sólo saldrán en panales de cristal. Un proyecto pionero en la provincia.

Aunque en Barcelona hay unos 95 apicultores, en la ciudad no hay enjambres, a no ser que sean salvajes. Éstos se localizan en los pulmones verdes de Monjuïc, Collserola y el Parc de la Ciutadella.  El presidente de los apicultores recuerda que, como nos pasa a los urbanitas, «las abejas aquí están más aceleradas y producen el doble» de lo que en ellas es habitual.

Viñedos, ataudes y abejas

El Ajuntament de Barcelona se implica de forma interactiva en las actividades productivas de la ciudad. Prueba de ello son los proyectos auspiciados por el alcalde Clos, como el de los viñedos en Can Calopa, con una inversión superior al medio millón de euros. A parte, el consistorio es propietario del 51% de la fábrica de ataudes de Sancho de Ávila. Ahora, fabricará miel, pero no se comercializará sino que se entregará en pequeños tarros a los escolares y concurrirá a ferias como la de Sant Ponç.