Explosión en Marrakech
Estado en que quedó la cafetería Argana de la plaza de Yemá al Fna tras la explosión. EFE

Al menos 16 personas han muerto y otras 20 han resultado heridas tras una explosión registrada este jueves en la cafetería Argana situada en la conocida y céntrica plaza Yemá al Fna, en la ciudad de Marrakech. De esos 16, al menos 11 eran turistas.

"Los primeros indicios apuntan que se trata de un acto criminal organizado", ha explicado el ministro de Comunicación marroquí, Jalid Naciri, desmintiendo las primeras informaciones que apuntaban a la explosión de una bombona de gas. "Se ha abierto una investigación para determinar las circunstancias de esta explosión", agregó.

Las autoridades marroquíes sospechan que pueda tratarse de la acción de un suicida, según publica el diario francés Le Monde citando a un responsable de la prefectura de Marrakech. El presunto suicida se habría hecho pasar por un cliente que habría colocado la bomba en el primer piso del establecimiento después de haber pedido una consumición. "Hemos encontrado clavos en uno de los cuerpos", ha indicado la fuente citada por Le Monde, apuntando que la bomba se compondría de explosivos y de un trozo de acero.

La explosión tuvo lugar entre las 11.30 y 12.00 hora local (13.30 y 14.00 hora peninsular española) y ha destruido por completo el café Argana. Fuentes del ministerio de Asuntos Exteriores y de la embajada española en Rabat han confirmado a 20minutos.es que hasta el momento no hay constancia de que haya españoles entre las víctimas. El primer turista fallecido que ha sido identificado es holandés, según un comunicado de Holanda.

Se ha abierto una investigación para determinar las circunstancias de esta explosión Abarrotada de gente

La cafetería se encontraba abarrotada de gente en el momento de la explosión, según ha destacado un fotógrafo de Reuters presente en el lugar.  "Oí una gran explosión, me giré y ví que el primer y el segundo piso de la cafetería estaban destruídos", ha asegurado una testigo presencial a la agencia Reuters.

La plaza Yemá al Fna, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad, es un destino habitual de los turistas y suele estar llena también de vendedores. Marrakech es una de las ciudades más turísticas de Marruecos a la que viajan un amplio número de españoles, puesto que hay varias compañías aéreas que tienen vuelos directos desde la península.

Oí una gran explosión, me giré y ví que el primer y el segundo piso de la cafetería estaban destruídos El atentado coincide con la visita a España de seis ministros marroquíes que han llegado a Madrid para reforzar la relación entre ambos países y atraer inversiones de empresas españolas en materias como la energía, el transporte, las infraestructuras y el turismo. Precisamente en el marco de esta visita, el ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, ha condenado en nombre del Gobierno español el atentado y se ha solidarizado con el pueblo marroquí, mostrando sus condolencias a los familiares de las víctimas.

El ministro de Economía y Finanzas de Marruecos, Salaheddine Mezouar, ha agradecido las condolencias y ha destacado que el atentado demuestra que "los terroristas, después de dos meses de expresión libre y pacífica de los ciudadanos, han contestado que querían sangre". Aseguró que los terroristas "buscaban sangre" y su objetivo era desestabilizar el país y "atacarlo".

"Este acto confirma que el camino de democratización seguido por el Reino de Marruecos es bueno y demuestra que hay otras maneras de gestionar la apertura de una sociedad; sin violencia", aseveró. Mezouar dijo que la sociedad marroquí ha evolucionado y el ciudadano de Marruecos es un actor de su propia transformación y el Gobierno está "corrigiendo" las cosas que no funcionan bien para adaptarlo a la modernidad, "no es un fácil es un tema de trabajo diario". "El atentado de hoy es un acto débil", dijo, tras asegurar que los marroquíes saldrán a la calle para expresar su rechazo.

Funerales a cargo de Mohamed VI

Por su parte, el rey de Marruecos, Mohamed VI, ha dado instrucciones a los ministros de Interior, Taib Cherkaui, y de Justicia, Mohamed Naciri, para determinar con "toda celeridad y transparencia" las causas del atentado.

Los terroristas, después de dos meses de expresión libre y pacífica de los ciudadanos, han contestado que querían sangre Durante un consejo de ministros, el monarca ha instado también a "informar a la opinión pública de las conclusiones de las investigaciones", según un comunicado del Gabinete Real difundido por la agencia oficial de noticias MAP. Asimismo, Mohamed VI, que ha expresado su pésame a las familias de las víctimas, ha comunicado que correrá con los gastos de los funerales de los fallecidos.

Marruecos vive desde hace dos meses una serie de protestas masivas que reclaman cambios en el país y que se producen en el marco de las revueltas que viven en los últimos meses los países árabes. Precisamente con el objetivo de dar respuesta a esas manifestaciones, el rey de Marruecos, Mohamed VI, anunció el pasado 9 de marzo una profunda reforma de la Constitución que, entre otras cosas, refuerza la figura del primer ministro como "presidente de un poder ejecutivo efectivo" y amplía las atribuciones del Parlamento.

Uno de los atentados con más víctimas

El de este jueves es uno de los más importantes en cuanto al número de víctimas mortales de los últimos 17 años, por detrás de los ocurridos en Casablanca en mayo de 2003, en los que fallecieron 45 personas.

En aquella ocasión el hotel Farah, la Casa de España, un restaurante italiano colindante con el Consulado de Bélgica, la Alianza Israelí y un antiguo cementerio judío sufrieron una cadena de atentados suicidas. En la Casa de España murieron 23 personas, entre ellas cuatro españoles, tres franceses y un italiano. Al menos tres mil integristas fueron detenidos por este atentado, mil inculpados y de estos, 17 fueron condenados a penas de muerte.