Córdoba
Un patio cordobés con decenas de geranios. Consorcio de Turismo de Córdoba

Córdoba es de esas ciudades que independientemente de la época del año que sea, merece la pena conocer, pasear y descubrir entre sus callejuelas los numerosos tesoros que esconde. Una de sus grandes joyas son los patios que se esconden tras unas fachadas, en apariencia normales.

Aunque cuando uno visita la ciudad trata de escudriñar entre las puertas estos lugares repletos de las más variadas especies de flores y vegetación, es con la llegada de mayo y con la celebración del Festival de los Patios Cordobeses, cuando se abren para que lugareños y turistas tengan la oportunidad de disfrutar de una tradición que se considera única.

Un paseo por la Córdoba más colorida

Las casas, con sus patios y balcones perfectamente engalanados, se preparan para mostrar el trabajo y los mimos con que se cuidan durante todo el año, en el Festival de los Patios Cordobeses (del 4 al 15 de mayo).

La mejor manera de ir conociendo su arquitectura, su estructura, su decoración, la importancia de las flores y del agua en su día a día, es hacerse con uno de los mapas que se reparten en las oficinas de turismo, en los hoteles e, incluso, en algunos de los aproximadamente cuarenta patios que durante estos días muestran todo su esplendor.

El olor a jazmín y a  azahar se entremezcla con las notas musicales del flamenco, y va guiando al visitante por los barrios del Alcázar Viejo, de la Axerquía, de Santa Marina, de San Lorenzo, de la Magdalena, de San Agustín y San Basilio, entre otros. El Palacio de Viana alberga, entre sus doce patios diferentes, algunos de los más hermosos de la ciudad.

Uno de los momentos más recomendados para disfrutar de ellos es al atardecer, aunque el horario es más amplio. Durante los días que dura el Festival está  previsto que abran de once de la mañana a dos de la tarde, y de seis de la tarde a diez de la noche. Si bien, durante los viernes y sábados se amplía hasta la medianoche.

Este año, y para apoyar la candidatura de Córdoba a Capital Europea de la Cultura 2016, se ha decidido que los patios premiados puedan ser visitados durante los cuatro fines de semana siguientes: los viernes, entre las seis de la tarde y las doce de la noche; los sábados, tanto por la mañana como por la tarde; y los domingos, entre las 11 de la mañana y las dos de tarde.

La conservación de esta tradición no resulta fácil, por ello, entidades como la Asociación de Amigos de los Patios tratan de favorecer la recuperación de viejas casas y adecuar sus patios. El resultado de tan minucioso trabajo se muestra al público durante estos días.

Una larga tradición

Esta fiesta popular, declarada de Interés Turístico Nacional y que ha ido creciendo en importancia desde que diera sus primeros pasos en 1933, debe mucho al propio clima seco y caluroso de los veranos cordobeses. Los distintos pobladores de la ciudad se dieron cuenta de la necesidad de adaptar las viviendas a esta climatología.  

Los romanos dieron importantes pasos en esta dirección, estructurando las casas en torno a un patio central en el que había una fuente o un pozo. Posteriormente, los musulmanes situaron la entrada a la vivienda desde la calle a través de un zaguán, que llenaron de plantas para así aumentar la sensación de frescor.

Hoy en día, en este recorrido por los patios uno encuentra una amplia variedad de plantas, arquerías, balcones, galerías, balaustradas, elementos decorativos, columnas…, que le otorgan esa impronta propia de los patios cordobeses.

Entre los diferentes tipos de patios se encuentra el patio popular o casa de vecinos (corral), articulada alrededor de un patio central alargado que daba acceso a las viviendas. Normalmente, son de dos plantas y tienen balcones corridos que los vecinos se afanan en llenar de flores. Es en esta parte esencial de la vivienda donde se solía hacer la vida común con el resto de los residentes.  

Además, también existen patios en los que, junto a las flores, destaca su arquitectura. Se trata en la mayoría de los casos de construcciones con un importante valor histórico, artístico y arquitectónico, que, o bien han mantenido sus funciones iniciales (templos, conventos, casas señoriales), o han sido “reciclados”, de manera que antiguos hospitales, mansiones, palacios y fundaciones conventuales, son ahora facultades universitarias (Filosofía y Letras), museos (Museo Arqueológico), escuelas (Escuela de Arte Mateo Inurria)…