En la exposición de motivos de la iniciativa, a la que ha tenido acceso Europa Press, el PSOE-A explica que el Archivo de la Fábrica de Tabacos de Sevilla se encuentra actualmente fragmentado y ubicado en dos lugares: los documentos pertenecientes al archivo denominado "histórico", que abarcan desde el año 1636 a 1890, se encuentran en el Archivo General de Indias, en calidad de depósito desde 2.006, y los documentos producidos por la fábrica desde 1886 al s.XX, que siguen instalados en la fábrica ubicada en Los Remedios.

"La división de los documentos de este Archivo contradice el pilar fundamental de la metodología archivística, la unidad de fondo, sustentada en el principio de respeto al origen como fundamento básico para la correcta organización y descripción de los documentos producidos por una persona física o jurídica", ha indicado.

Según el grupo socialista, los documentos producidos por la antigua Fábrica de Tabacos de Sevilla responden a una actividad industrial de singular importancia para la historia de la ciudad y del conjunto de Andalucía, que se mantiene en el tiempo desde el siglo XVII sin solución de continuidad hasta nuestros días.

Archivos históricos provinciales

Asimismo, recuerda que los archivos históricos provinciales (AHP) fueron creados por Decreto de 12 de noviembre de 1931 para conservar los documentos producidos por la fe pública con el objeto de facilitar su conocimiento y estudio al público, y su regulación posterior reitera el ingreso de los protocolos con más de 100 años y ordena la recogida de la documentación histórica de las audiencias, los juzgados, las delegaciones de Hacienda y otras dependencias oficiales de la provincia. Además, según apunta, las corporaciones, los organismos y los particulares pueden entregar en depósito sus documentos históricos.

Según el PSOE, la variedad de los fondos reunidos en un AHP responde a que el ordenamiento jurídico les ha atribuido la responsabilidad sobre los fondos producidos por los órganos de ámbito territorial de instituciones de amplia implantación: los registros y el notariado, la administración de Justicia, la Administración del Estado y las administraciones autonómicas, a los que podemos sumar los fondos de otro origen, como municipales, familiares, empresariales, de organizaciones, asociaciones e incluso de particulares, en algunos casos como una disponibilidad a rescatar el patrimonio documental en peligro más que como una obligación legal o funcional.

En esta variedad de fondos se incluyen, tras el convenio de transferencia a la Comunidad Autonómica de Andalucía en la que se transfirió la gestión de estos archivos, los documentos producidos por la administración periférica de la Junta de Andalucía, según el PSOE, para quien estamos, por tanto, ante archivos con documentos heterogéneos en cuanto a su procedencia y complejo en cuanto a su gestión, mientras que los AHP forman un conjunto de archivos con una cierta uniformidad que se basa en un origen común, una evolución histórica similar y unos fondos documentales parecidos.

Expone además que el Archivo de la Fábrica de Tabacos de Sevilla constituye un testimonio de la vida cotidiana de una actividad fabril e industrial de primera magnitud en la ciudad de Sevilla, y sus fondos sirven para documentar los cambios de la tecnología para hacer frente a las dificultades que la fabricación de tabaco planteó a lo largo de tres siglos, así como los procesos de producción para crear cada tipo de labor.

Añade que constituye también un documento de primera mano para investigar una imagen que forma parte del imaginario colectivo y conforma parte de la identidad andaluza: el mito de Carmen, la figura de la cigarrera como obrera manual que es dueña de su propio destino, que aunque parecía haber existido desde siempre en la fábrica, en realidad, es fruto de la incorporación masiva de mano de obra femenina producida a partir de la Guerra de la Independencia, y que dominaría durante el resto del siglo XIX la vida de la fábrica.

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