Reunión del FMI
La ministra francesa de Economía Christine Lagarde (centro). Mike Theiler / EFE

El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) concluyeron este sábado su reunión conjunta de primavera con el temor a un impago en Grecia en el ambiente y el mensaje de que la creación de empleo debe de ser prioritaria.

Las preguntas sobre una posible reestructuración de la deuda griega se sucedieron en las ruedas de prensa de los últimos días de los máximos responsables del FMI, pese a que estos reiteraron una y otra vez que "no" se considera esa opción.

El ministro de Finanzas griego, Yorgos Papaconstantínu, reiteró este sábadado ese mensaje, al afirmar, en declaraciones en Washington, que "la reestructuración no está en la agenda" y "no se va a producir".

Sus declaraciones se producían solo unos minutos después de que, citando a fuentes del FMI, el diario The Wall Street Journal afirmase en su página web que el Fondo considera "insostenible" la deuda de Grecia.

"El FMI cree que la deuda griega es insostenible", aseguraba el artículo del Journal, que sostiene que el Fondo ha informado a responsables de la Comisión Europea y a gobiernos de la zona euro que Grecia debería de considerar la reestructuración en 2012.

Pero al igual que el ministro griego, el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, negaba que esa posibilidad sea objeto de discusión.

"Hemos diseñado el programa griego con el Gobierno siguiendo la premisa del Gobierno de que realmente no quieren reestructurar su deuda", afirmó en rueda de prensa Strauss-Kahn.

Priorizar la creación de empleo

Más allá de la situación en Grecia y la zona euro, el empleo fue otro de los temas centrales del encuentro.

"Subrayamos la importancia de la creación de empleo para la sostenibilidad a medio plazo", afirmaron en un comunicado los titulares de Economía y Finanzas mundiales tras participar en la reunión del Comité Monetario y Financiero Internacional (IMFC) del Fondo, el máximo órgano ejecutivo del organismo.

Similar hincapié hizo Strauss-Kahn, quien insistió en que el crecimiento ya no es suficiente.

El responsable del Fondo insistió esta semana en que la teoría generalizada de que si hay crecimiento también habrá empleo se ha quedado desfasada y es necesario tener políticas laborales adecuadas, que involucren, entre otras medidas, programas educativos, formación y prestaciones por desempleo.

Crisis alimenticia en los países en desarrollo

Desde el Banco Mundial, su presidente, Robert Zoellick, alertó, en línea con lo señalado en los últimos días, que los elevados precios de los alimentos son "la mayor amenaza" para los pobres.

La crisis nuclear en Japón y las revueltas en Oriente Medio han desatado la incertidumbre para la economía global Recordó, además, que el mundo está a un paso de vivir una nueva crisis alimenticia, ya que los precios están próximos a los niveles del 2008 cuando el incremento en el coste de la comida desató revueltas en numerosos países en desarrollo.

La reunión que concluyó este sábado subrayó también la incertidumbre que plantean para la economía global dos de los grandes acontecimientos en la comunidad internacional: la crisis nuclear en Japón y las recientes revueltas en Oriente Medio.

En el capítulo de asuntos contenciosos, sobresalieron las posturas encontradas sobre los motivos del desembarco masivo de flujos de capitales en los mercados emergentes.

El secretario del Tesoro de EE UU, Timothy Geithner culpó este sábado a la infravaloración de monedas como el yuan chino de los grandes flujos que reciben mercados más abiertos como Brasil.

Pero el ministro de Finanzas brasileño, Guido Mantega, discrepó de esa percepción, al afirmar que las políticas "monetarias ultraexpansivas de los países avanzados son el principal disparador de los males económicos" que sufren países como el suyo, que intentan frenar la creciente escalada de sus divisas.

Por ello, subrayó como "legítimas" las medidas de "defensa propia" adoptadas por los países receptores de flujos, entre las que incluyó los controles de capital, con los que tratan de atajar "las presiones inflacionarias de las materias primas y la apreciación de las monedas".