Los jueves... toca juerga
Un grupo de estudiantes de Erasmus, reunidos en un pub de Bilbao el pasado jueves. La fiesta se alargó hasta bien entrada la madrugada. Aiol
Entre los programas internacionales de las universidades de Deusto y la UPV, hay más de 400 alumnos extranjeros estudiando ahora en Bilbao. Son jóvenes y lo primero que conocen cuando llegan es la fiesta. Y su día es el jueves.

Babette es de Alemania y tiene 22 años, los mismos que la italiana Cristina. Fiona, que llegó de Irlanda, uno menos. Para las tres, este jueves de luna llena es el día esperado. «Es cuando nos reunimos todos los erasmus, y no nos lo podemos perder», coinciden.

Después de tomar algo en el piso que comparten en Bilbao, se acercan por el Dubliners, un pub irlandés en la  la plaza Moyua que reúne a  estudiantes exóticos y a otros bilbaínos. Allí, beben, charlan, ligan y disparan los flashes de sus cámaras para congelar el momento.

Este bar lleva tres años organizando fiestas para estos universitarios todos los jueves. «Nos dimos cuenta de que empezaba a haber muchos jóvenes de Erasmus y decidimos hacer algo especial para ellos», dice Alberto, uno de los encargados.

Y tú, ¿de dónde eres?

Ofrecen precios especiales para las noches del jueves,  en las que se disfruta tanto dentro como fuera de la barra.  Sonidos de idiomas diferentes, risas... y una frase frecuente Where are you from? (¿De dónde eres?).

Después de unas cervezas, la fiesta continúa en una discoteca diferente cada semana; hoy toca Charol, en Mazarredo. «Allí vamos a bailar y a conocer chicos», comenta Babette, a lo que enseguida responde Cristina: «Los bilbaínos son muy complicados; les falta esa chispa que tienen los italianos».

QUENTIN TIMMERMANS, BÉLGICA, 22 años.

«En Bruselas la gente me decía que Bilbao era un sitio muy gris, pero se equivocaban. Hay muy buen ambiente y la fiesta es genial. En cuanto a ligar, es más fácil con chicas que también están de erasmus».

KRZYSZTOF KORONA, POLONIA, 24 años.

«Llevo aquí desde septiembre y, como ya había estudiado castellano en Varsovia, no tuve problemas para salir y relacionarme. De lo único que me quejo cuando salgo es de las vascas; son todas muy raras».