El Museo del Prado expone las primeras obras de José de Ribera

  • El Museo del Prado inaugura la próxima semana una muestra que aúna óleos de la etapa de juventud del pintor valenciano José de Ribera.
  • Era considerado 'la mano rápida' de la pintura del principios del siglo XVII.
  • 'El joven Ribera' recorre a través de 32 obras la etapa inicial del artista y se puede visitar en la pinacoteca desde el 5 de abril hasta el 31de julio.
'Demócrito', de José de Ribera. Óleo sobre lienzo, 120 x 90 cm. 1615 - 1616.
'Demócrito', de José de Ribera. Óleo sobre lienzo, 120 x 90 cm. 1615 - 1616.
Museo del Prado

El Museo del Prado inaugura la próxima semana una muestra que aúna óleos -algunos atribuidos en la última década- de la etapa de juventud del valenciano José de Ribera quien junto al famoso Caravaggio era considerado 'la mano rápida' de la pintura del principios del siglo XVII en Italia.

Durante varios siglos diez de los 32 lienzos que expone El Prado entre el 5 de abril y el 31 de julio próximo bajo el título El joven Ribera habían sido atribuidos a otros pintores senza nome (sin nombre) y al Maestro del Juicio de Salomón por Roberto Longhi.

El joven Ribera recorre a través de 32 obras la etapa inicial de Ribera desde su llegada a Roma en torno a 1610 y sus primeros años en Nápoles de 1616 a 1622, es decir, "12 ó 14 años iniciales de su carrera", indicó este viernes en la presentación de la muestra Javier Portús, jefe de Conservación de Pintura Española del Prado.

La exposición del Prado reúne los cuadros más relevantes de esa etapa temprana de Ribera, aunque lo destacable es ver agrupados en una sala los lienzos del valenciano que habían sido atribuidos al Maestro del Juicio de Salomón hasta que en 2002 el experto Gianni Papi dio un giro de a esa tesis aseverando que eran "riberianos".

De manera pionera, el Prado reúne en una misma sala telas de las series de Los cinco Sentidos y de Maestro del Juicio de Salomón que tras atribuirse a Ribera han generado primero polémica y después una revisión de la biografía temprana del pintor llamado El Españoleto.

El gran problema de esas atribuciones es que Ribera además de pintar los óleos en cinco o seis sesiones y sobre la tela directamente tampoco firmaba sus obras sosteniendo una premisa: quien sabe de arte debe de tener ojo para identificar a los autores, señaló José Milicua, catedrático emérito de Historia del Arte de la Universidad de Barcelona.

Esa gallardía ha conllevado que todavía los expertos en pintura del siglo XVII de Italia y España sigan indagando en la trayectoría de Ribera (Xàtiva, Valencia, 1591-Nápoles, Italia, 1652) por lo que se espera que en un futuro salgan a la luz nuevas obras, comentaron los expertos. Una consecuencia de ello es que se exhiba por vez primera, en el marco de El joven Ribera, una nueva atribución: El martirio de San Lorenzo, que alberga la Basílica del Pilar de Zaragoza.

La resurrección de Lázaro es la otra obra clave de la muestra que adquirió El Prado en 2001 en Nueva York y ha sido una de las piedras angulares en la documentación histórico-estilística de la juventud de Ribera en Italia.

Los primeros años del 'Españoleto'

Cuando El Prado, la pinacoteca en pintura clásica española más importante en el mundo, compró ese cuadro hubo una gran controversia sobre la autoría que Milicua atribuyó hoy a la falta de preparación de los quienes cuestionaron su autenticidad. Determinar si es un cuadro es "riberiano" no es sencillo porque los primeros años del 'Españoleto' en Italia fueron de búsqueda de estilo.

En El joven Ribera se perciben los tanteos "caravaggianos" de Ribera que indudablemente es considerado sin ninguna duda como uno de los grandes maestros de la pintura española del Siglo de Oro.

La relevancia de la muestra del Prado está en que expone cuadros que, en primer lugar, no tiene el museo -salvo El Lázaro- y, en segundo plano, denota cómo el artista evolucionó a pasos agigantados experimentando con las texturas y los tonos de la piel de sus personajes.

Esa fase experimental durante los 12-14 años que aborda la exposición, deviene que el español se subió al carro de la vanguardia del siglo XVII en Roma y Nápoles, el realismo, olvidándose de lo que había aprendido en Valencia, su tierra natal. De la muestra El joven Ribera, a pesar de que refleja ese espíritu de vanguardia y reúne cuadros atribuidos en los últimos diez años al pintor, no se puede decir de que sea la más relevante del maestro.

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