(AM.)Acusados por el caso del narcosubmarino hallado en la ría de Vigo admiten los hechos y su participación

Testigos policiales confirman que actuaban como un "grupo organizado" y pretendían recoger entre 2 y 3 toneladas de cocaína
Juicio por el narcosubmarino de Vigo
Juicio por el narcosubmarino de Vigo
EP

Seis de los siete acusados por el caso del 'narcosubmarino' que apareció en la ría de Vigo en agosto de 2006 —a quienes se les imputa un delito de tráfico de drogas en grado de tentativa— han reconocido los hechos y su participación en los mismos, aunque no están conformes con la petición de penas de la Fiscalía, que suma en total más de 80 años de prisión. El séptimo acusado ha sido declarado 'en rebeldía', ya que no se ha presentado en el juzgado y permanece en paradero desconocido.

Durante la primera sesión del juicio que se sigue en la sección quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra con sede en Vigo, todos los acusados —Manuel C.G.; Juan S.F.; Juan Manuel G.R.; José Jesús I.F., Francisco O.N.; y Tomás B.A.— han admitido haber participado en esa operación en la que, según las investigaciones policiales, pretendían servirse de un sumergible de fabricación casera para trasladar cocaína desde un buque nodriza en altamar hasta la costa.

No obstante, los abogados defensores han precisado que, dado que no se llegó a hacer el traslado de la droga y no se encontró ninguna sustancia ilegal en el batiscafo, no se les puede acusar de narcotráfico, por lo que han pedido la libre absolución de sus patrocinados.

De las seis personas que se sientan en el banquillo, hay tres que ya han cumplido condena por delitos de narcotráfico. De hecho, la Fiscalía pide para todos 10 años de prisión, excepto en el caso de estos reincidentes, para quienes solicita una pena de 13 años y medio de cárcel a cada uno.

"grupo organizado"

En la sesión de este jueves, los agentes de Policía y de Guardia Civil que prestaron declaración han confirmado que los acusados actuaban "como un grupo organizado", ya que seguían una cierta jerarquía y cada miembro del grupo tenía "una función muy definida". Así, uno fue quien construyó el sumergible, otro se puso como titular de un velero que adquirieron para hacer labores de apoyo; otros gestionaban la financiación; otro hacía labores de "contravigilancia" y uno de ellos actuaba como enlace con la organización sudamericana suministradora de la cocaína.

Pese a los intentos de los letrados de la defensa de poner en duda que los acusados sean una organización delictiva —las penas en caso de grupos organizados de criminales son mayores—, los testigos policiales han insistido en que los procesados cumplen "los requisitos" para ser considerados una organización, entre ellos, el reparto de funciones, que son más de tres personas, su actuación fue preparada y prolongada en el tiempo, y que había un afán de lucro.

De hecho, algunos de los policías que hicieron labores de seguimiento a los sospechosos, han ratificado que éstos actuaban con todas las precauciones para evitar ser detectados por la Policía. Así, relataron que hacían trayectos en coche dando varias vueltas innecesarias antes de llegar al destino o que trasladaron el sumergible de una nave a otra en un camión tapado por una lona.

Asimismo, el responsable de la UDYCO de la Comisaría de Vigo declaró que, tras meses de vigilancia y escuchas, concluyeron que el grupo preveía recoger cocaína en altamar, en unas coordenadas que son "zona habitual de encuentro entre barcos nodriza y otras embarcaciones para trasvase de droga". También explicó que "un operativo de esa envergadura económica y preparado con tanto tiempo no se hace para introducir 100 kilos de hachís, sino entre 2.000 y 3.000 kilos de cocaína".

Sospechas iniciales

Entre los testigos que han prestado declaración figuran varios agentes de la Guardia Civil de Andalucía que, a principios del año 2006, se encontraban en las Rías Baixas gallegas realizando otra investigación. Fue precisamente en esos días cuando estas dotaciones sorprendieron en la zona de Baiona a un camión que trasladaba "un artilugio muy raro, con una turbina detrás".

Los agentes decidieron seguir al camión, que llevó su carga a una nave, donde se ocultó. Precisamente esas primeras sospechas de la Guardia Civil desencadenaron toda la investigación posterior, que se realizó de forma coordinada con la Policía Nacional.

La vista se reanudará este viernes a las 10.00 horas, con las declaraciones de los testigos y peritos que faltan.

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