El esplendor de la antigua ciudad mexicana de Teotihuacan llega al CaixaFòrum de Barcelona

  • Fue durante 800 años el centro cultural, político y religioso de una potente civilización.
  • Se exponen más de 400 piezas, muchas de ellas nunca vistas hasta ahora.
Una de las máscaras de la exposición.
Una de las máscaras de la exposición.
Martirene Alcántara /Museo Nacional de Antropología

La antigua ciudad de Teotihuacan, situada a las afueras de México D.F., fue durante 800 años el centro cultural, político y religioso de una potente civilización. Dicho esplendor renace ahora en el Caixafòrum de Barcelona con una gran exposición que reúne más de 400 piezas, muchas de ellas nunca vistas hasta ahora.

La muestra Teotihuacan, Ciudad de los Dioses es la más completa realizada nunca sobre la cultura teotihuacana y la exposición mexicana "más vista en el mundo", ha comentado su máxima responsable, la directora del Museo Nacional de Antropología de México, Diana Magaloni.

La muestra sitúa Teotihuacan en la línea del tiempo y en consonancia con las otras civilizaciones precolombinas, y aborda su urbanismo y arquitectura, con ejemplos grandiosos como la Pirámide del Sol y la Pirámide de la Luna (unidas por la Calzada de los Muertos), el Palacio de los Jaguares y el templo de Quetzalcoált. Los gráficos y reconstrucciones permiten entender el esplendor de la civilización, hacia el siglo VII d.C., pero también ayuda una de las piezas más emblemáticas de la muestra, el Gran Jaguar de Xalla, una fachada escultórica descubierta hace pocos años que conserva gran parte de su policromía.

"Todos los edificios estaban pintados, eran de un rojo que tintineaba", ha explicado Magaloni, que ha remarcado que todas las construcciones de la ciudad estaban planteadas como un "puente entre lo humano y lo divino", pero siempre al aire libre, porque todo lugar de culto se planteaba como una copia de la creación del mundo, por lo que debía estar en diálogo con el paisaje.

La exposición aborda las tradiciones y rituales religiosos de la ciudad y su vida cotidiana, y lo documenta con multitud de esculturas en piedra, estatuillas trabajadas en obsidiana, recipientes de cerámica, ornamentos de joyería, máscaras rituales y figuras de los animales mitológicos predilectos en Mesoamérica, el jaguar y la serpiente.

Misterios sin resolver

Aunque la muestra aporta abundante información complementaria, Magaloni ha reconocido que muchas cosas siguen siendo un misterio, como el hecho de que no se hayan podido descifrar los pictogramas teotihucanos (mientras que de la lengua maya se conoce el 98% del lenguaje), lo que dificulta mucho la tarea de los investigadores. Es una de las causas de que no se sepa a ciencia cierta quién gobernaba la ciudad, si había un sistema político y social basado en las decisiones de varios gobernantes o si todas las decisiones recaían en una sola persona, como tampoco se sabe bien qué motivó la decadencia y final de la ciudad.

Lo que sí se sabe es de donde procede el término Ciudad de los Dioses que tantas veces acompañó a la urbe de los teotihuacanos, ya que alrededor del año 1.300 los aztecas, sus sucesores, la llamaron "ciudad donde los hombres se hacen dioses", porque pensaban que allí se había iniciado el tiempo. La leyenda fundacional cuenta que una gran hoguera ardió durante días porque dos hombres se inmolaron para crear la luna y el sol.

La exposición que ahora llega al Caixafòrum fue comisionada inicialmente por el arqueólogo Felipe Solís, que falleció en 2009, y desde entonces ya ha pasado por México (Monterrey y México D.F) y por diferentes ciudades europeas, como París, Zurich, Berlín y Roma. Después de que la hayan visto más de 350.000 personas, despedirá su periplo europeo visitando Barcelona y después Madrid.

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