Cameron destaca que la deserción de Kusa ratifica que el régimen libio se desmorona

  • El ministro de Exteriores de Gadafi ha desertado y viajado a Londres.
  • Musa Kusa llegó a la capital inglesa en un avión procedente de Túnez y manifestó que ya no quiere representar al régimen libio.
  • El Gobierno libio lo niega y justifica su marcha por razones médicas.
Imagen de archivo del ministro de Exteriores libio Musa Kusa
Imagen de archivo del ministro de Exteriores libio Musa Kusa
Mohamed Messara / EFE

El primer ministro británico, David Cameron, ha asegurado este jueves que la deserción al Reino Unido del ministro libio de Asuntos Exteriores, Musa Kusa, es una muestra de que el régimen del coronel Muamar el Gadafi se está desmoronando. "La decisión del ex ministro de Exteriores de venir a Londres para renunciar a su puesto es una decisión de alguien en lo más alto, y es una historia convincente de la desesperación y el miedo en el corazón mismo del régimen de Gadafi, que se desmorona y que está podrido", manifestó Cameron en conferencia de prensa.

En una comparecencia en Londres junto al primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, Cameron afirmó: "He sido claro desde el principio en que queremos que Gadafi se vaya y que sus secuaces recuperen el sentido y abandonen este régimen brutal". El dirigente británico insistió en que la renuncia de Kusa "es un serio golpe a la autoridad de Gadafi que no debemos subestimar", y negó que su llegada al Reino Unido sea fruto de un acuerdo para garantizarle inmunidad en relación con atentados terroristas.

Antes de ser ministro de Exteriores, Kusa fue el jefe de los servicios secretos libios acusados de varios atentados en Occidente, como el derribo de un vuelo comercial de Pan Am en pleno vuelo sobre Escocia en 1988, que costó la vida a 270 personas. "Quiero dejar claro que a Musa Kusa no se le ha garantizado inmunidad. No hay un acuerdo de ese tipo", aseguró Cameron, que recordó que la investigación sobre el atentado de Lockerbie "todavía está abierta" y en manos de las autoridades judiciales.

"La Policía y las autoridades de la Fiscalía, que son plenamente independientes del Gobierno, deben seguir las pruebas hasta donde les lleven, y el Gobierno les ayudará en lo que pueda. El Gobierno no restringirá de ninguna manera que se sigan las pruebas y responderemos a cualquier petición que se haga", subrayó Cameron. Las declaraciones del primer ministro británico se produjeron después de que la Fiscalía escocesa comunicara al Foreign Office su interés en interrogar a Kusa en relación con el atentado de Lockerbie de 1988.

"Hemos notificado al Foreign Office que la Fiscalía y las autoridades investigadoras de Escocia quieren interrogar a Kusa en relación con el atentado de Lockerbie", dijo un portavoz del Gobierno escocés. "La investigación de aquel atentado continúa abierta y queremos seguir todas las líneas de investigación relevantes", agregó. Kusa huyó el miércoles al Reino Unido, donde explicó que no quería seguir representando al régimen libio.

Desde entonces está siendo interrogado por las autoridades en Farnborough, el aeropuerto militar a las afueras de Londres al que llegó 24 horas antes procedente de Túnez. Kusa, que como diplomático trabajó varios años en Londres, es considerado una de las personas más cercanas a Gadafi en las últimas décadas y una figura decisiva hace diez años para convencer al coronel a que renunciara al terrorismo y al desarrollo de armas de destrucción masiva para tener una buena relación con Occidente.

Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en EE UU, la opinión de Kusa fue clave para persuadir a Gadafi de que debía dejar de formar parte de lo que el entonces presidente estadounidense, George W. Bush, denominó el "eje del mal" y volver al seno de la comunidad mundial. Gadafi renunció a sus programas de armas nucleares y químicas y abrió el país a los observadores internacionales, tras lo cual se recuperaron los lazos comerciales con los países occidentales, muy interesados en los yacimientos petrolíferos y gasísticos libios. El ministro británico de Exteriores, William Hague, reconoció que conocía de antemano la decisión de desertar de Kusa, con quien mantuvo esporádicos contactos desde que comenzó la rebelión en Libia.

"Permiso por enfermedad"

Por su parte, el Gobierno libio ha justificado la marcha de su ministro de Asuntos Exteriores por razones médicas. "Recibió permiso por enfermedad y cuando llegó a Túnez perdimos la comunicación con él. Entendemos que renunció a su puesto, pero se trata de una decisión personal", afirmó en una rueda de prensa celebrada en Trípoli el portavoz, Musa Ibrahim.

En la rueda de prensa que ofreció en Trípoli, retransmitida por cadenas árabes de televisión, el portavoz del Gobierno libio dijo que Kusa había comunicado que "estaba exhausto, que tenía diabetes y alta presión, y le dieron permiso para salir del país" para ser atendido en Túnez. "No hemos sido notificados por él de su renuncia, pero entendemos que es personal, y no tenemos comentarios", agregó el portavoz.

La fuente oficial insistió en los "graves problemas de salud" que tenía Kusa y expresó su esperanza de que se recupere pronto "física y mentalmente". "Le deseamos todo el bien. Cuando decida regresar será más que bienvenido", agregó el portavoz. La fuente aseguró que "la lucha por la libertad" que lleva a cabo Libia "no depende de una sola persona" e insistió que, a pesar del largo tiempo que Kusa llevaba al lado de Muamar el Gadafi, éste "sigue rodeado de mucha gente más".

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