Experto cree que erradicar el hongo causante de seca de alcornoques es "imposible, pero los efectos se pueden reducir"

Los inviernos húmedos, las primaveras templadas y los veranos cálidos favorecen la infección de las raíces de los árboles
Alcornoque adulto que ha sufrido muerte súbita por 'Phytophthora cinnamomi'
Alcornoque adulto que ha sufrido muerte súbita por 'Phytophthora cinnamomi'
Europa Press

El doctor Clive Brasier, coordinador general del grupo de trabajo de la Unión Forestal Internacional que se ocupa de enfermedades forestales causadas por 'Phytophthora cinnamomi', cree que, "por desgracia", la erradicación del patógeno "no es posible" cuando se trata de un microorganismo de este tipo, pero considera "muy importante" un manejo adecuado de las áreas afectadas para reducir la dispersión y reducir el impacto local de la enfermedad.

De esta manera, en una entrevista concedida a Europa Press, Brasier, que durante los años 90 tuvo un papel esencial en la elucidación de la causa de las mortandades masivas de encinas y alcornoques en las dehesas de Andalucía, Extremadura y Portugal, identificando en 1992 a 'Phytophthora cinnamomi' como el agente responsable de las mortandades masivas de árboles, precisa que reducir la dispersión de la enfermedad significa "impedir el movimiento de suelo infectado que tiene lugar con el movimiento de animales, personas y maquinaria".

Asimismo, añade que reducir el impacto de la enfermedad incluye "favorecer el desarrollo radical de encinas y alcornoques y favorecer la aireación del suelo y su drenaje mediante la reducción de la compactación inducida por el exceso de carga ganadera, aumentando los nutrientes del suelo". Además, subraya que "importante" incrementar la actividad microbiana del suelo para suprimir la actividad de este hongo.

En este sentido, apuesta por aplicar a los árboles productos —fosfonatos— para reducir los síntomas de la enfermedad y estimular los mecanismos de resistencia del árbol. Este tratamiento es una técnica rutinaria en otras partes del mundo como Australia donde el microorganismo ha producido graves pérdidas en ecosistemas forestales y por supuesto, en el ámbito agrícola a nivel mundial, para el control del patógeno en frutales susceptibles.

A este respecto y por último, aboga por abordar estudios a largo plazo para desarrollar genotipos de encina y alcornoque más tolerantes a la infección y los mecanismos celulares implicados en la resistencia a la infección.

Congreso internacional 2012

La Universidad de Córdoba acogerá en septiembre de 2012 el Congreso Mundial sobre enfermedades forestales de la Unión Forestal Internacional (Iufro), que reunirá a los mejores expertos del mundo en enfermedades causadas por 'Phytophthora'. De esta manera, una comisión científica presidida por Clive Brasier ha visitado la ciudad andaluza durante unos días para ultimar detalles con expertos de la Universidad de Córdoba, como María Esperanza Sánchez, y de la Universidad Politécnica de Valencia, con Ana Pérez-Sierra, responsables de la organización del Congreso.

Brasier, que ha trabajado como científico del más alto nivel para la Agencia de investigación de la Forestry Commission británica hasta 2002, sigue en activo por su status especial como Micólogo Emérito de dicha agencia.

Para éste, el principal problema fitosanitario que afecta a encinas y alcornoques en la península Ibérica es la infección por el microorganismo de suelo 'Phytophthora cinnamomi', que fue introducido en Europa "probablemente" desde Papúa Nueva Guinea-Islas Célebes con el movimiento internacional de plantas infectadas. Al igual que otras especies invasoras, ésta causa "enormes pérdidas" en bosques sometidos al aprovechamiento, ecosistemas naturales y cultivos leñosos en todo el mundo.

En este sentido, explica que se trata de un microorganismo parecido al que causa el mildiu de la patata, pero infecta raíces de árboles de interés agrícola y forestal en lugar de hojas de patata, recordando que las graves epidemias de mildiu en las Islas Británicas a principios del pasado siglo originaron hambrunas que tuvieron como consecuencia directa la emigración masiva de campesinos hacia Norteamérica. No obstante, añade que otros problemas que también afectan a encinas y alcornoques derivan de la sequía extrema y de la sobreexplotación de las dehesas.

"especie más peligrosa del mundo"

Del mismo modo, indica que este microorganismo está considerado una de las especies invasoras "más peligrosas" del mundo y a principios de los años 90 se identificó como la causa "fundamental" de las mortandades masivas de encinas y alcornoques en la región. Al hilo de esto, aclara que al ser un microorganismo exótico o introducido, las poblaciones de encinas y alcornoques no poseen resistencia natural contra él, pues "no han coevolucionado juntos".

De hecho, apunta que ambas especies de árboles son "muy susceptibles" a su ataque, resaltando que el patógeno "infecta y mata las raicillas absorbentes de los árboles que infecta durante la estación húmeda, de noviembre a marzo, dando lugar a que éstos sufran estrés hídrico, fundamentalmente durante el período seco estival, lo que tiene como consecuencia el decaimiento lento o rápido del dosel arbóreo y además, aumenta su susceptibilidad a otros patógenos, como por ejemplo los hongos que causan infecciones corticales". En ocasiones, 'Phytophthora cinnamomi' es capaz de invadir la corteza viva de las raíces leñosas e incluso puede alcanzar la base del tronco, anillándolo y dando lugar a muertes súbitas.

En referencia a las condiciones climatológicas en la comunidad andaluza, Brasier asegura que los inviernos húmedos en la región favorecen la infección de las raíces, ya que el patógeno necesita humedad en el suelo para infectar por medio de sus esporas microscópicas, capaces de nadar en la película de agua que rodea las partículas de suelo. Además, indica que las primaveras templadas y los veranos cálidos típicos de la región también favorecen la diseminación de la infección por las raíces y la corteza viva del árbol, ya que este patógeno tiene su máxima actividad a temperaturas elevadas, entre 25 y 30 grados centígrados y el período de sequía estival añade un estrés suplementario a los árboles, que entran "en una espiral de decaimiento lento u, ocasionalmente, sufren muerte súbita".

En este sentido, el investigador británico apunta que este microorganismo es un patógeno primario, lo que significa que ataca a sus huéspedes, encinas y alcornoques, "sin necesidad de que éstos hayan sido previamente predispuestos por otros motivos". "Este patógeno siempre será potencialmente peligroso para encinas y alcornoques en las condiciones climáticas habituales en la región, ya que los árboles no poseen suficiente resistencia natural", asegura, avisando de que "una vez que infecta las raíces del árbol, su acción letal no se ve incrementada por un hipotético aumento de la duración de la sequía estival".

Al hilo de esto, apunta que si se dan condiciones climáticas extremas, asociadas al cambio climático, como por ejemplo los episodios de lluvias excesivas en invierno y primavera de los últimos años, la capacidad infectiva del hongo en Andalucía se verá "incluso incrementada", si bien, las temperaturas estivales muy altas, esto es, superiores a 35 grados centígrados, podrían reducir su infectividad durante el verano, ya que su óptimo crecimiento una vez que ha invadido el árbol está entre 20 y 30 grados.

Otras razones en la seca de los alcornocales en Andalucía, según señala Brasier a Europa Press, son la sequía, los cambios en el manejo de la explotaciones, el agotamiento de nutrientes minerales y la pérdida de actividad microbiana del suelo, el ataque de organismos secundarios como hongos de chancro e insectos perforadores del tronco.

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