Cerca de 1.000 empresas andaluzas entran en concurso entre 2006 y 2010, un 38% de ellas familiares, según PwC

Cerca de 1.000 empresas andaluzas, en concreto 945 sociedades, han entrado en concurso entre 2006 y 2010, según datos de PriceWaterhouseCoopers (PwC), donde se apunta que un 38 por ciento de esas sociedades eran empresas familiares, en concreto 367, mientras que el resto (589) eran no familiares.

Cerca de 1.000 empresas andaluzas, en concreto 945 sociedades, han entrado en concurso entre 2006 y 2010, según datos de PriceWaterhouseCoopers (PwC), donde se apunta que un 38 por ciento de esas sociedades eran empresas familiares, en concreto 367, mientras que el resto (589) eran no familiares.

Por provincias, de las 945 empresas en concurso en ese periodo en Andalucía, 290 se hallan en Sevilla, con 172 empresas no familiares y 118 empresas familiares; 247 en Málaga (183 empresas no familiares y 84 familiares); 143 empresas en Cádiz, con 79 empresas no familiares y 64 familiares; 97 en Granada, con 54 empresas no familiares y 43 familiares; 55 empresas en Huelva con 33 empresas no familiares y 22 familiares; 47 empresas en concurso en Almería, con 34 empresas no familiares y 13 familiares; 44 empresas en Córdoba, con 32 empresas no familiares y 12 familiares; y 22 empresas en Jaén, de las que 11 son familiares y otras 11 son no familiares.

El experto de PwC Nicolás Molina, quien esta pasada semana ha pronunciado una conferencia en Sevilla dentro de la Cátedra Santander de Empresa Familiar de la Universidad de Sevilla, ha indicado a Europa Press que en los últimos años los concursos de acreedores se han incrementado, tanto en las empresas familiares y en el resto de empresas.

Ha agregado que en esta crisis los concursos de las empresas familiares han sido menores que en el resto de empresas, debido a la "mayor capacidad de aguante de estas empresas", aunque ha reconocido que en los dos últimos años "el incremento de concursos ha sido algo superior en las empresas familiares, debido a que padecen un elevado nivel de agotamiento".

"Aunque estas empresas familiares han hecho sus deberes y son más fuertes para aguantar la crisis y están mejor posicionados para afrontar situaciones previas al concurso, llevamos tres años muy fuertes de crisis económica, difíciles de aguantar, esta crisis está siendo demasiado larga para las empresas familiares, que son empresas de pequeño balance", ha agregado.

Molina ha resaltado las principales características de las empresas familiares, como el hecho de que "normalmente los beneficios de estas empresas no los reparten entre sus socios, sino que lo reinvierten en la propiedad sociedad, con lo cual tienen menos niveles de deuda y menor exposición a situaciones de crisis".

Además, ha recordado que en las sociedades familiares "la familia arrima el hombro y en situaciones de crisis, prescinden del trabajo exterior e incluso son capaces de rebajarse los salarios".

Asimismo, sobre la Ley Concursal, este experto ha apuntado algunos puntos perjudiciales para las empresas familiares, como la consideración de transacciones entre las empresas y sus socios como créditos subordinados, que no tienen preferencia de derecho de cobro, por lo que la mayoría no se llegan a cobrar.

En su exposición, este experto ha explicado la Ley Concursal y su adaptación a las circunstancias de la empresa familiar, tras lo que ha apuntado que "al igual que para ir a un hospital no hay que esperar a estar muy enfermo, en un concurso hay que intentar ponerse en manos del juzgado y de la solución concursal con recursos suficientes para tener posibilidades de sobrevivir".

En ese sentido, ha reconocido que "la experiencia nos dice que el 80 por ciento de las empresas llegan en una situación difícil por lo que es complicado reflotarla y volver a registrar productividad y beneficios". "Hay herramientas jurídicas para poder solucionar estos problemas y coger el problema a tiempo ayuda a solventarlo", ha aseverado.

Los datos

Según estimaciones de la propia cátedra, a partir de la información suministrada por el 'Sistema de Análisis de Balances Ibéricos (SABI)', entre 2006 y 2010, 7.342 empresas españolas han entrado en proceso de concurso. De ellas, como mínimo, un 35 por ciento son empresas familiares en las que una única persona o familia posee más de la mitad de las acciones o participaciones de la empresa.

A nivel de Andalucía, los datos son similares. En estos años, 945 sociedades han iniciado un proceso de concurso. Además, "la progresión ha ido creciendo de manera exponencial, con ocho concursos en 2006, 11 en 2007, 138 en 2008, 279 en 2009 y alcanzando los 509 en 2010".

Según datos de PwC, la distribución sectorial de las empresas que han entrado en procesos concursales pone de manifiesto cómo el sector inmobiliario y de la construcción aglutina la mayor proporción de empresas (46 por ciento de concursos en Andalucía).

El resto de concursos se distribuye en porcentajes similares entre las empresas manufactureras, comerciales y de servicios (entre un 16 por ciento y un 18 por ciento).

Siguiendo el criterio restrictivo descrito anteriormente para catalogar a una sociedad de empresa familiar (concentración de más de la mitad de la propiedad en una única persona o familia), el porcentaje de empresas en concurso que pueden considerarse familiares se sitúa algo por encima de la media nacional, alcanzando al 39 por ciento.

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