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Anitta Ruiz  Consultora de moda | #LAROPAHABLA

Las corbatas a debate, el glamur de los sombreros y un 'lo siento, me he equivocado'

Donde se ponga un buen sombrero...
Donde se ponga un buen sombrero...
Imaxtree

Pensé que este momento no iba a llegar, pero confieso que el calor ha podido conmigo y hoy he sentido por primera vez el 'síndrome del folio en blanco'. Eso que había oído que pasa de vez en cuando a los escritores cuando no saben sobre qué escribir. Así que he echado mano de los #ropers (todos los maravillosos seguidores del hashtag que da nombre a esta columna) y gracias a ellos voy a hacer un bonito popurrí a modo de recopilatorio de estilo veraniego alternativo.

1. ¿Corbatas en las instituciones?

En Francia andan a la gresca sobre si los parlamentarios deben o no llevar esta prenda, hasta ahora omnipresente en todos los plenos galos. Los hombres de Mélenchon, la izquierda del país, han decidido que es un síntoma de clasismo y han renunciado a ella en el país del postureo estético. Con el lío que eso supone. Aquí les llevamos ya unos años de ventaja con el tema y sinceramente yo he llegado a un punto de mi vida en que me conformo con que los que nos representan en nuestras instituciones muestren un poco de respeto por las mismas y no se planten en chándal y chanclas.

Jean Luc Mélenchon, tras votar en la primera vuelta de las legislativas.
Jean Luc Mélenchon, con corbata, apenas se ve, pero la lleva.
SEBASTIEN NOGIER

2. ¡Pongamos de moda las guayaberas!

Esta prenda, absolutamente instaurada en Latinoamérica, es perfecta para que los hombres abandonen en los meses de canícula el famoso terno de pantalón, camisa y chaqueta. Entiendo su hartazgo cuando aprieta el calor. Las guayaberas, de manga larga eso sí, son frescas, cómodas, llenas de tradición y el equivalente elegante para temporada de calorina.

3. Quiero que vuelvan los sombreros

Para ellas y para ellos. Sobre todo en la ciudad. Antiguamente era obligatorio su uso y una falta de educación no llevarlo en ciertas ocasiones. A partir de los sesenta la costumbre empezó a decaer y los nuevos jóvenes los consideraban una prenda digna de sus padres, a los que no se querían parecer de ningún modo. Lo revolucionario ahora es llevarlo y queridos amigos, os invito a uniros a esta revolución. Además de bonitos, son prácticos y nos protegen del sol. Mi recomendación, empezar por un discreto 'Panamá', luego ya podemos ir innovando. Ojalá nuestras ciudades llenas de elegantes hombres y mujeres cubiertos.

El eterno galán. George Clooney no podía faltar en esta galería. 53 años, perfectamente llevados. En la imagen, junto a su esposa Amal Alamuddin, en Venecia durante la boda entre ambos a finales de septiembre.
A Amal Alamuddin el sombrero le sienta de miedo
GTRES

4. Digamos sí a la ropa de segunda mano

Qué poco europeos somos los españoles con este tema. Mientras que en Francia e Italia, por no hablar de los países nórdicos, llevar ropa de segunda mano es cool y un acto lleno de consciencia de consumo, aquí en España seguimos siendo muy reticentes con este tipo de mercado. Y qué queréis que os diga, ¡me encanta! Rebuscar tesoros en tiendas de calles perdidas. Hacer quedadas con mis amigas para intercambiar cosas que ya no nos ponemos o disfrutar cuando encuentro una ganga en una app de compra venta de este tipo de prendas. Soy de las que imagino historias ¿quién la habrá llevado antes? ¿Qué momentos viviría con ella? Una buena limpia antes de ponérsela y estamos haciendo un uso responsable de la moda, porque la única prenda que no contamina es aquella que no se fabrica.

5. Rectificar es de sabios

En la facultad de periodismo nos dijeron una y mil veces eso de que el periódico de hoy envolverá el pescado de mañana (adaptación libre by Anitta Ruiz de la frase del dos veces ganador del Pulitzer, Lippmann). Con esto quiero decir que no pasaron ni 48 horas de mi columna de la semana pasada y ya tenía que estar casi desdiciéndome. La línea entre una excelente campaña de relaciones públicas y la sobre exposición pública es muy fina. Zelenska va a ser portada del próximo número de Vogue, fotografiada por la gran Annie Leibovitz. Me parece un puntazo y la entrevista es algo que cualquiera querría realizar. Pero esos posados frente a las soldados en el campo de batalla y ese maquillaje forzado, como corrido, mostrando una cara de cansancio (que inevitablemente estará allí) me han parecido demasiado. Así que ya sabéis si hasta los mejores 'patinan' cómo no lo vamos a hacer el resto.

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