Tipos de cajas de cambio automáticas para el coche y posibles averías que pueden tener

La N en el cambio automático significa que el coche está en punto muerto
La N en el cambio automático significa que el coche está en punto muerto.
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El cambio de marchas del coche es un sistema que ajusta las revoluciones del motor a la velocidad de circulación y puede ser tanto manual como automático. Cada una de estas opciones conlleva una serie de ventajas, desventajas y necesidades de mantenimiento distintas y al igual que otros componentes del vehículo, las cajas también han evolucionado con los avances de la tecnología. 

Dentro del mundo de los cambios automáticos, es posible escoger entre varios sistemas distintos. Fabricantes como Tcmatic apuntan diferentes tipos según su sistema de accionamiento:

  • Tiptronic: de manera autónoma determina la mejor relación entre la potencia del motor, la velocidad del vehículo, la presión sobre el acelerador y la resistencia a la marcha, entre otros. Tiene un menor consumo y es el más aconsejable para motores de alta cilindrada.
  • Doble embrague/S Tronic: la gestión del cambio se realiza desde una unidad que agrupa la de mando electrohidráulica, la de control electrónica y una parte de sensores. Son muy duraderas y aconsejables para los coches de uso diario. 
  • CVT/Multitonic: es un sistema de transmisión continuamente variable que combina la dinámica y el ahorro de una caja de cambios manual con la comodidad de la transmisión automática. Utiliza el rango óptimo de revoluciones del motor y tiene un consumo muy bajo.

Principales averías

Las cajas de cambio automáticas también necesitan mantenimiento específico y cuidados, ya que puede sufrir toda una serie de averías propias derivadas del mal uso y el desgaste. Desde Ro-Des explican los ocho fallos más comunes que pueden sufrir este tipo de cambios:

  • Tirones: pueden deberse a que el tambor donde se alojan los discos se haya roto. Se suelen encontrarán, además de los tirones, dificultades a la hora de cambiar de marcha.
  • Pérdidas de aceite: es posible que el fallo se deba a un convertidor de par en mal estado o defectuoso si la pérdida va acompañada de una vibración excesiva. Hay que reparar la fuga a tiempo para evitar averías mayores.
  • Problemas en el convertidor de par: si existe este problema, la caja automática entra en modo avería e impide engranar marchas que sean superiores a la segunda.
  • Falta de respuesta: si se percibe una falta de respuesta que dificulte el cambio de marcha, puede ser debido a que el convertidor de par no está funcionando adecuadamente. También puede ser síntoma de una avería en el cuerpo de las válvulas o de la falta de mantenimiento, que indica la necesidad de cambiar el aceite de la caja de cambios. Si el coche no responde en la posición D, es posible que el fallo tenga su origen en un nivel deficiente de aceite o en la unidad de control.
  • Olor a quemado: se produce si el aceite de las transmisiones automáticas, o ATF, se calienta en exceso. Este calentamiento puede estar provocado por la falta de mantenimiento y por no realizar la sustitución del mismo antes de que se degrade. 
  • Testigo de avería de motor: el fallo podría deberse a una pequeña avería en el sistema eléctrico de la caja de cambios automática o en alguno de sus sensores.
  • Saltos de marcha: si al pisar el acelerador la marcha salta pasando a punto neutro, se debe a que el sistema ha entrado en modo de protección para evitar una avería en la caja de cambios. Suele suceder si los tambores o carcasas internas tienen alguna fisura que provoque la pérdida de presión.
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