Cuándo hay que cambiar las pastillas de freno del coche y cómo saber que están muy gastadas

Los frenos del coche son uno de los elementos que más intervienen en la seguridad.
Los frenos del coche son uno de los elementos que más intervienen en la seguridad.
Pixnio

El sistema de frenada de un vehículo debe estar siempre apunto, ya que es uno de los elementos imprescindibles del coche si se quiere viajar con seguridad. Junto con los amortiguadores y los neumáticos, los frenos aseguran la conducción, garantizan la inmovilización o reducción de velocidad del automóvil en cualquier tipo de terreno y climatología y evitan sustos e incidentes innecesarios. 

Pero para que los frenos puedan cumplir todas estas funciones y mantengan sus características es necesario someterlos a un cierto mantenimiento, sustituirlos cuando proceda y prestarles, cómo no, la atención necesaria para detectar desgastes o averías. 

Habrá que comenzar a prestar atención al desgaste de estos elementos a partir de los 25.000 kilómetros, en coches tanto como en motos, según señalan desde la aseguradora Mapfre, haciendo especial hincapié en el juego instalado en las ruedas delanteras, que es el que más desgaste sufre. 

A la hora de sustituir las pastillas, que se desgastan mucho más rápido que los discos, desde Norauto y el RACE aconsejan hacerlo cada 30.000 o 60.000 kilómetros, siempre consultando el libro del fabricante del vehículo. En el caso de los discos, lo recomendado es cada dos cambios de pastilla, aunque la media de sustitución está en los 120.000 kilómetros y todo depende del uso del vehículo y el tipo de conducción

El precio de estas dos operaciones también es distinto: el cambio de los discos conlleva un mayor desembolso, costando las piezas entre 200 y 400 euros, mientras que las pastillas son más baratas y cuestan entre 100 y 250 euros. 

Cómo detectar el desgaste

Para detectar el desgaste de las pastillas de freno hay que prestar atención a una serie de síntomas, aunque en los vehículos más modernos se iluminará un testigo en el salpicadero. Desde el RACE señalan:

  • Si los frenos chirrían o emiten un ruido agudo al frenar. 
  • ​Si aumenta considerablemente la distancia de frenado. 
  • ​Si el pedal del freno está blando o tiene más recorrido.
  • ​Si el nivel de líquido de frenos está bajo.
  • ​Si a la vista están muy desgastadas, para lo que se recomienda desmontarlas.

En el caso de los discos de freno, si estos están deteriorados pueden provocar ruidos y vibraciones en la conducción además de que su desgaste también influye en los síntomas apuntados anteriormente.

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