Una niña acaricia una tortuga enferma que se recupera en un estanque del centro de conservación Pawikan, en el oeste de Filipinas.
  • En Filipinas, muchos de los que antes cazaban de forma furtiva a tortugas marinas se arrepienten.
  • Reclaman a la Administración alguna ayuda con el fin de encontrar un empleo con el que ganarse la vida.
  • El huevo de esta tortuga se paga a dos céntimos de euro.
  • Los arrepentidos dicen haber salvado decenas de miles de las manos de los traficantes de estos.
Un ejemplar de tortuga boba. Foto: Archivo.
  • Las conclusiones de un proyecto científico, que no tratan de sembrar alarma, advierten del peligro.
  • El mismo estudio analiza el desplazamiento de los galápagos autóctonos por los exóticos.
  • Se recomienda que estos animales reciban cuidados especiales, y no sean tratados como meros juguetes.

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