El primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, en el momento de anunciar el segundo confinamiento en el país.
Dan las diez y en Barcelona en unos minutos las calles se quedan desiertas. Unos pocos rebeldes continúan haciendo botellón pero la policía no tarda en llegar. Las sanciones según cada autonomía van de los 100 euros -las más leves- hasta los 600.000 -en casos muy graves-. Misma estampa en Sevilla, donde los hosteleros intentan apurar hasta el último instante el consumo de sus clientes. Bares y restaurantes cierran a las diez, pero el toque de queda comienza a las once. A la misma hora la policía recorre las calles fantasmagóricas de Avilés en Asturias y cuando las campanas dan la medianoche en Madrid el ambiente recuerda a Marzo, con una plaza mayor desolada.

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