El petróleo cae a mínimos de febrero por el temor al frenazo de la economía global

Al petróleo hoy no le preocupan los tuits de Tump
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Los efectos de la guerra comercial entre Estados Unidos y China se extienden como tentáculos sobre las bolsas de todo el mundo y ahora también se trasladan a los precios del petróleo. El precio del oro negro se ha abaratado más del 15% desde mediados de mayo, cuando Donald Trump recrudeció las tensiones comerciales a China con el veto al fabricante de móviles chino Huawei, que se está traduciendo en un boicot por parte de las principales firmas tecnológicas y grandes operadoras del mundo. Cae, por tanto, a mínimos del mes de febrero

El que ha registrado un mayor impacto de las tensiones comerciales entre las dos principales potencias del mundo ha sido el West Texas, de referencia en EEUU. Los futuros del barril de crudo ligero para entrega en julio se hunden casi un 16% desde mediados del mes de mayo hasta el entorno de los 53 dólares. En ese mismo periodo, el barril de crudo Brent, de referencia en Europa, se deprecia un 15% hasta los 61,45 dólares.

Bien es cierto que si miramos la evolución en lo que va de año, el petróleo se encarece aún un 16,7% en el caso del Texas y un 14% en el caso del Brent. Con todo, hay que recordar que el petróleo había llegado a dispararse alrededor del 30% hasta los máximos anuales que marcó el pasado mes de abril, cuando el Brent llegó a superar los 74 dólares por barril y el Texas los 66 dólares. Las sanciones de EEUU a Irán o la crisis en Venezuela explicaron en parte ese repunte. 

Previamente, el oro negro se había visto especialmente afectado por el temor a un pinchazo de las economías mundiales en el último trimestre de 2018. Entonces se hundió en torno al 40% al empezar a dar China (primer demandante de crudo a nivel global) síntomas de desaceleración y porque ya entonces arreciaba la tensión comercial. 

En las últimas horas el Banco Mundial ha alertado sobre efecto contagio de la guerra comercial. El organismo ha advertido, en concreto, de que el crecimiento global se puede ver mermado seriamente. Según sus últimas previsiones, la economía mundial podría avanzar al 2,6% y acelerarse solo una décima el año que viene hasta el 2,7%. Sin embargo, la batalla arancelaria puede llegar a comerse hasta un punto porcentual del crecimiento previsto, por lo que ese avance quedaría en el 1,7%.

Habrá que ver ahora si el mensaje de tranquilidad que ha lanzado el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Jay Powell, no descartando ya una rebaja de los tipos del interés en caso de que fuera necesaria para parar el contagio de la batalla entre Pekín y Washington sirve para rebajar las tensiones. Y sobre todo si la reunión del G20 que tendrá lugar a finales de mes en Japón sirve para calmar las aguas. 

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