Retirada de estímulos

Empieza el 'tapering': la Fed marca las fechas en plena subida de la inflación

Jerome Powell, Fed
Empieza el 'tapering': la Fed marca las fechas en plena subida de la inflación
Europa Press
Jerome Powell, Fed

La elevada inflación y una ralentización en el crecimiento económico tras la pandemia mantienen en una encrucijada a los bancos centrales: ¿adelantar la retirada de estímulos sin consolidar la recuperación? Las respuestas no son homogéneas. Mientras el Banco Central Europeo (BCE) apuesta por el 'recalibrating' y mantiene sus planes frente a las presiones inflacionistas, la Reserva Federal de EEUU (Fed) se decanta por el 'tapering'. Su presidente, Jerome Powell, ha dado pistas sobre sus próximas actuaciones pero sin concretar las fechas. Tras su reunión el próximo 2 y 3 de noviembre, el mercado tendrá más detalles. 

Actualmente, la Fed acude cada mes a los mercados para comprar 120.000 millones de dólares en activos -a través de dos programas de bonos del Gobierno y titulaciones hipotecarias- y según la última reunión de política monetaria, el objetivo de la Fed es abandonar las compras netas en junio de 2022. A partir de ahí debe decidir en qué fecha empezar y qué cuantía reducir cada mes. Las actas septiembre incluyeron un posible plan que contempla 15.000 millones de reducción de compras por mes. De esta manera, para finalizar estas operaciones necesitará ocho meses y, con el objetivo de junio sobre la mesa, deberá empezar en noviembre.

Pese a estas expectativas, los analistas de ING creen que la reducción de las compras se podría incluso "concluirse más rápidamente" ante el crecimiento de la economía, la creación de empleo y con una inflación elevada, "probablemente", hasta al menos mediados del próximo año. De hecho, en el último encuentro sobre política monetaria ya varios participantes se mostraron a favor de un ritmo más rápido en la reducción de estímulos.

En la reducción de compras, la Fed ha sido clara, ya que en el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) se decidió que informar al mercado de forma anticipada podría reducir el riesgo de reacciones adversas. Sin embargo, ahora también se enfrentan al reto de gestionar las expectativas de los tipos de interés ante los elevados riesgos de inflación. La semana pasada Powell afirmó: "no creo que sea el momento". Sin embargo, no faltan los analistas que creen que deberá anticipar sus previsiones de subida de tipos por el incremento del IPC.

En EEUU, el dato de inflación de septiembre escaló hasta el 5,4%, máximo desde 2008 y ligeramente por encima de las expectativas. La principal presión al alza del IPC de septiembre vino del coste de la vivienda (3.2% frente al 2.8% de agosto), señal de un sobrecalentamiento en el mercado inmobiliario estadounidense. En ello influye las adquisiciones de titulaciones hipotecarias de la Fed, 40.000 millones de dólares al mes y que se reducirán en 5.000 millones cada treinta días, según el plan que se discutió en la última reunión.

De acuerdo a las últimas previsiones de la Fed, publicadas en septiembre, la inflación en EEUU cerrará el año 2021 en el 4,2%, mientras que para el año que viene caerá dos puntos porcentuales, hasta el 2,2%. Este porcentaje se mantendrá en 2023 y en 2024 se reduciría ligeramente al 2,1%, según los pronósticos. Para estas proyecciones utiliza el índice de precios de Gastos de Consumo Personal (PCE), en lugar del IPC, que reporta una inflación superior. Actualmente, se sitúa en el 4,3%.

El escenario para 2022 se tambalea, los principales bancos centrales ya reconocen que la inflación durará más tiempo de lo esperado. Y ante ese escenario, "aumenta los riesgos de que las expectativas de inflación a largo plazo se ajusten al alza", afirma Tiffany Wilding, economista de PIMCO, que ve un "un riesgo significativo de que las subidas de tipos se adelanten". Desde ING van más allá y anticipan que en 2022 ya se producirán al menos dos subidas de tipos, incluso una tercera a partir de julio. 

'Recalibrating' vs 'tapering'

Pese a que el BCE confirmó este jueves también una reducción de las compras en el marco del PEPP (Programa de compras de emergencia pandémica), el movimiento es totalmente diferente. Christine Lagarde, presidenta de la autoridad europea, dejó claro que "no estamos hablando de 'tapering', sino de 'recalibrating'". El concepto de 'recalibración' del programa de compras antipandemia ya lo utilizó tras la reunión de septiembre en la que destacó que "la elección de palabras es relevante" e insistió en que las compras serán "moderadamente inferior" al segundo y tercer trimestre. 

El PEPP finalizará previsiblemente en marzo, antes de la reducción total de las compras de la Fed, pero esto no implica el final de los estímulos en Europa, ya que el BCE también realiza compras regulares a partir del APP (Programa de Adquisición de Activos), vigente desde antes de la pandemia. De esta manera, la zona euro se mantiene un paso por detrás de la Fed y de otros grandes bancos centrales porque son "diferentes países y economías", defendió Lagarde. La directora de Estrategia de JP Morgan AM para España y Portugal, Lucía Gutiérrez-Mellado, también cree que el 'tapering' de la Fed) "tiene sentido", al haber pasado lo peor de la crisis derivada de la pandemia de Covid-19. En Europa, en cambio, la recuperación se ha producido más tarde, por lo que JP Morgan AM prevé que la subida de tipos "llegue más tarde" que en comparación con Estados Unidos.

Pese a estas diferencias, el escenario macroeconómico al que se enfrentan ambas potencias es similar, con una ralentización en el crecimiento. Los riesgos, además de la inflación, vienen impulsados por la reapertura económica que ha derivado en desajuste entre la oferta y la demanda. Como consecuencia, los cuellos de botella en las cadenas suministros, crisis de semiconductores, incremento de las materias primas y escasez de mano de obra ralentizan el crecimiento en los últimos meses, a la vez que presionan al alza los precios. 

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