Abaratamiento en la financiación

Crisis francesa, oportunidad en hipotecas: el Euríbor cae a mínimos de cuatro meses bajo la 'mano invisible' del BCE

El debate en el seno del Banco Central Europeo (BCE) durante la última semana acerca de la crisis en los bonos franceses ha enfriado los índices de riesgo financiero a pesar de que permanece la incertidumbre política.
Crisis francesa, oportunidad en las hipotecas: el Euríbor cae a mínimos de febrero bajo la mano invisible del BCE.
Crisis francesa, oportunidad en las hipotecas: el Euríbor cae a mínimos de febrero bajo la 'mano invisible' del BCE.
Nerea de Bilbao
Crisis francesa, oportunidad en las hipotecas: el Euríbor cae a mínimos de febrero bajo la mano invisible del BCE.

Caro es el consuelo, pero la turbulencia en la deuda francesa durante la última semana ha dado lugar a un periodo de calma que se está trasladando a las condiciones de financiación mayoristas y, más adelante, lo hará con las minoristas. No hay mal que por bien no venga. El Euríbor a 12 meses, índice que mide el interés al que se prestan los bancos entre sí, acaba de retroceder a mínimos de cuatro meses en su cotización diaria tras situarse en el 3,6%, cota que no visitaba desde el 2 de febrero.

El enfriamiento del Euríbor a 1 año ha vuelto a situar al extremo largo de la curva por debajo de los plazos más cortos, con el Euríbor a 1 semana (3,61%), 1 mes (3,606%), 3 meses (3,71%) y 6 meses (3,69%), según los datos consultados por 'La Información'. Esa caída ha ido en paralelo a la caída de la rentabilidad de la deuda pública. El interés del bono español ha pasado de superar el 3,5% (11 de junio) al 3,32% una semana después. El francés al mismo plazo ha caído del 3,32% al 3,1%. 

El descenso de las rentabilidades de la deuda pública en pleno pico de incertidumbre sobre el futuro político de Francia, en el corazón de la zona euro, ha tenido como protagonistas las ventas de los inversores internacionales, recelosos ante la evolución de los mercados, y los llamamientos a la calma de responsables del Banco Central Europeo (BCE), principal propietario de la deuda pública de los países de la UE tras la crisis de 2020, además de su 'mano invisible' en los bonos.

Los operadores señalan a su operativa en el mercado como un factor decisivo para que haya vuelto la calma a los bonos y a las cotizaciones de los bancos franceses, italianos y españoles, el segundo colectivo con más bonos públicos en balance tras el emisor del euro. El BCE sigue comprando deuda a través de su programa PEPP, vinculado a la pandemia, aunque justo este mes iba a poner fin a estas reinversiones para comenzar a recortar su cartera de bonos a ritmo de 7.500 millones de euros cada mes, unos 50.000 millones hasta fina del 2024.

Del mismo modo que la deuda, los préstamos interbancarios se han relajado después de visitar la zona de máximos anuales en el arranque de mes. El Euríbor a a 12 meses cerró mayo con un promedio del 3,68%, con caída mensual respecto al 3,7% de abril e interanual frente al 3,86% de 2023. Sin embargo, el índice de referencia de las hipotecas variables volvió a tensarse en junio por el repunte de la inflación de la zona euro,  la revisión al alza de las previsiones de crecimiento y el discurso 'duro' de los miembros del BCE descartando que en julio vaya a bajar los tipos. La crisis política en Francia, sus elecciones y sus efectos en los mercados han aportado una nueva dosis de prudencia en los mercados. 

La mención al TPI, disuasoria

Los mercados de crédito han dado un giro de 180 grados en cuestión de pocos días. ¿Qué ha cambiado? La reunión del BCE del pasado 6 de junio confirmó el primer recorte de tipos de interés desde 2016 en la zona euro, pero a la vez enfrío la posibilidad de que se repitiese en julio o septiembre. Sin embargo, todo parece haber cambiado de forma inesperada tras las elecciones europeas del domingo 9 de junio, después de que el ascenso de las formaciones de extrema derecha y euroescépticas en Francia y Alemania hayan sembrado la incertidumbre entre los inversores acerca del rumbo de la Unión Europea.

Como se sabe, la debilidad en las urnas del Gobierno de Emmanuel Macron provocó que optase por adelantar las elecciones a su parlamento el 30 de junio y 7 de julio como última carta para frenar el ascenso del Frente Nacional de Marine Le Pen. Las ventas de bonos franceses provocaron un aumento de la rentabilidad (y del coste asociado para el emisor) que llevó la prima de riesgo a máximos desde 2017 por encima de los 80 puntos básicos frente al 'bund' alemán. 

El movimiento de la aguja de riesgo fue suficiente para que el ministro francés de Finanzas, Bruno Le Maire, hablase de la posibilidad de crisis financiera en el país galo, que arrastra un déficit público estimado de más del 5,5% para 2024, con una deuda sobre el PIB del 111% (más de 3,2 billones de euros) y una reciente rebaja de rating que ha levantado algunas señales de alerta para los inversores en su deuda. Los mercados comenzaron a mirar al Banco Central Europeo (BCE). 

El pasado viernes, su presidenta, la francesa Christine Lagarde, esquivó la pregunta de si el organismo se estaba planteando algún tipo de intervención. A lo largo del fin de semana, las especulaciones se dispararon y el lunes, la agencia 'Reuters' citó hasta cinco gobernadores que de forma anónima negaron la posibilidad de la puesta en marcha del TPI, el bazuca monetario del BCE que se creó en 2022 para atender a crisis desordenadas en los mercados europeos. El economista jefe, Philip Lane, descartó también un rescate en declaraciones al 'Financial Times'. 

"Se ha debatido sobre lo que podría hacer el BCE si los diferenciales siguen aumentando. Aquí es donde podría materializarse la colisión con Bruselas. De hecho, para que el BCE despliegue su herramienta TPI, sería necesario el cumplimiento del marco de vigilancia fiscal de la UE, siempre un reto para un posible gobierno populista. Por ahora, el descenso de los tipos de interés a largo plazo en EEUU y en todo el mundo, provocado por otro mes de buenas noticias en el frente de la inflación estadounidense, ofrece cierta protección", explica Gilles Möec, economista jefe de la firma gala Axa Investment Managers.

En contra de un posible relajamiento de las condiciones de financiación, los precios de consumo y su influencia sobre la política monetaria del BCE. "El dato final de inflación de la zona euro en mayo ha confirmado la subida de dos décimas del IPC desde el 2,7% al 2,9%, en cuanto a la tasa subyacente se refiere. Un descanso en la tendencia bajista del último año, apunta Juan José del Valle, responsable de análisis de Activotrade SV. 

"Recordemos que tras las últimas proyecciones del BCE, se estima que el IPC armonizado descontado energía y alimentos cierre 2024 en el 2,8% para acercarse más al 2% en 2025 por lo que no estimamos que las tasas de referencia, tipos de interés o hipotecarios como el Euríbor se reduzcan fuertemente en lo que queda de año", añade Del Valle.

Ruben J. Lapetra
Coordinador de Mercados

Periodista especializado en finanzas y tecnología. Escribo desde hace más de dos décadas en diarios líderes de información económica. He participado en el desarrollo de producto del área de mercados en los medios digitales en los que he trabajado. Me apasionan los nuevos proyectos y el aprendizaje continuo. Formé parte de Expansión.com durante cerca de cuatro años hasta que me involucré, sin dejar de escribir, en lanzamientos como ElEconomista.es (2005), Cotizalia y Teknautas en ElConfidencial (2007-2012), LaInformacion.com (2009), Hemerotek (2013) y ElEspañol.com (2015). Ayudé a crear un índice de bolsa, otro de vivienda y trabajé en dos fintech (WebFg y Finect). A finales de 2018 me reincorporé a LaInformación.com para relanzar su área de mercados y cotizaciones.

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