Inversión en startups

Onna, el 'Google de documentos', esquiva el Covid con una ronda de 25 millones

  • La operación, con la que entra el megafondo europeo Atomico y que ha sido comunicada a la SEC, es la más grande de las anunciadas este año en España.
Fundador de Onna, Salim Elkhou
Fundador de Onna, Salim Elkhou
Onna
Fundador de Onna, Salim Elkhou

Es la ronda más importante de lo que va de año. Y la firma del primer cierre se ha producido en plena pandemia del coronavirus. La startup nacida en Barcelona Onna Technologies, que desarrolla un buscador de documentos en la nube para empresas, ha levantado hasta 25 millones de euros en una operación con la que aterriza en el accionariado uno de los mayores fondos de capital riesgo del sector en Europa, Atomico. La compañía cuenta entre sus inversores con la gestora española Nauta Capital o con gigantes de Silicon Valley como Dropbox o la plataforma de mensajería Slack.

Salim Elkhou es el fundador de la compañía. En 2007 creó la firma e-Stet, que era una suerte de 'navaja suiza' tecnológica para el sector legal, que aportaba herramientas para preservar datos, procesarlos, analizarlos o revisarlos. Diez años después, EY se hizo con la startup, con sede en Los Ángeles (Estados Unidos), en una adquisición cuya cuantía no se hizo pública. Un par de años antes, el emprendedor había creado Onna. La compra de su startup le llevó a centrarse completamente en esta última, con sede original en Barcelona. Se trata de una plataforma que unifica toda la información que las empresas tienen diseminada entre servicios de alojamiento en la nube, aplicaciones de mensajería o correo electrónico. A través de diferentes tecnologías, permite agilizar toda la búsqueda de datos, ya sea en documentos, vídeos o audios.

Ahora Onna Technologies acaba de cerrar una importante ronda de financiación. Según queda reflejado en un documento oficial presentado en el regulador estadounidense (SEC), la empresa ha puesto en marcha una ronda de 27 millones de dólares (25 millones de euros al cambio). De esa cantidad, 26 millones ya han sido aportados por los socios, tanto los existentes como los nuevos, quedando aún pendiente de cubrir 2 millones. La fecha del primer cierre fue el 24 de abril, en plena pandemia global y con la mayoría de los grandes países del mundo en confinamiento. También en EEUU, donde se trasladó la matriz de la sociedad.

Esta operación se suma a la que tuvo lugar a mediados del año pasado, en la que se captaron 11 millones de dólares (9,8 millones de euros al cambio en esa fecha). En aquella ocasión, lideró el fondo londinense Dawn Capital, especializado en fintech y y servicios financieros. Pero no fue el único socio que se sumó al accionariado. Dos de los gigantes tecnológicos que han sido incorporados a su plataforma, Dropbox y Slack, también irrumpieron como accionistas. Este último a través de su fondo especializado en 'software'.

En el consejo de la startup ya estaban el propio Elkhou, junto con Norman Fiore, cofundador de Dawn Capital, y Jordi Viñas, homólogo en el fondo español Nauta Capital, que apostó en el pasado por grandes firmas del sector digital en España como Social Point o Privalia. Ahora entra un nuevo miembro en el órgano de administración, según queda reflejado en el documento entregado en la SEC: Ben Blume. Se trata de uno de los miembros del megafondo de inversión europeo Atomico, creado por los fundadores de Skype, vendida a Microsoft en el año 2011 por casi 6.000 millones de euros. El fondo es accionista de startups españolas como Jobandtalent, Ontruck, y otros unicornios del continente como Klarna.

El negocio de Onna

La startup española tiene un modelo conocido en el argot del sector como SaaS. Es decir, cobra una comisión por la explotación de su software, en función del nivel de uso y de las necesidades. Entre sus clientes, según asegura, se encuentran grandes conocidos de Silicon Valley como Facebook o Lyft, desarrolladores de videojuegos como Electronic Arts y también conglomerados mediáticos como News Corp. En un primer momento se centraron en los documentos jurídicos como contratos o acuerdos de confidencialidad. Posteriormente se abrió al resto, para facilitar el acceso a toda la información por parte de los empleados.

Sus cifras son una incógnita, pues su sede está ubicada en Delaware (Estados Unidos), como sucede con otras muchas startups que tienen fondos internacionales en su accionariado. Por tanto, la filial con la que operan en España no reflejan sus ingresos reales. La empresa aseguraba el año pasado que estaban a ritmos de crecimiento del 300% en ingresos. Cuenta con menos de un centenar de empleados repartidos entre sus diferentes sedes. La principal es Barcelona, donde nació, y luego está Nueva York, Toulouse (Francia) o Carolina del Norte (EEUU).

El negocio de herramientas tecnológicas que permitan la digitalización de procesos y de información en las empresas se ha disparado en los últimos años. Ahora, la pandemia lo ha hecho aún más importante, ante la necesidad de utilizar la nube y extender el teletrabajo en los equipos. Esta operación en Onna es la más destacada en lo que va de año en España. Según los datos del Observatorio de Startups de Bankinter, el primer trimestre no se vio apenas afectado en cuanto a financiación (que creció un 22%). Aunque a partir de mediados de marzo, todo cambió. De acuerdo a una encuesta elaborada por el mismo organismo de la entidad, el 85% de los emprendedores se ha visto afectado, especialmente en la negociación de nuevas rondas. En estos primeros meses, las compañías del sector han tratado de alargar la caja, con rondas 'in extremis' como la que estudia Glovo.

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