Paquete bancario

La banca francesa usa a Macron en el Consejo de la UE para desviar Basilea

Las entidades más afectadas por la nueva regulación están aprovechando la presidencia del país galo en el órgano europeo para remitir una serie de enmiendas con el fin de influir en el debate. 

El presidente francés Emmanuel Macron pronuncia un discurso durante una rueda de prensa sobre la asunción de Francia a la presidencia de la UE, en París, Francia
Emmanuel Macron, presidente de Francia.
EFE
El presidente francés Emmanuel Macron pronuncia un discurso durante una rueda de prensa sobre la asunción de Francia a la presidencia de la UE, en París, Francia

Los bancos franceses usan todas sus balas para desviar en la medida de lo posible la adaptación más fiel de Basilea III. El país galo acaba de asumir este mes de enero la presidencia del Consejo de la Unión Europea por un periodo de seis meses y las entidades se apresuraron para preparar y remitir a su presidente, Emmanuel Macron, una batería de enmiendas para reforzarse en el debate que durante los próximos meses se producirá alrededor de la propuesta sobre el paquete bancario que la Comisión hizo público el pasado mes de octubre, según ha podido saber La Información. 

El sector financiero francés ha invocado a Macron para que se plante en las discusiones que deben producirse entre el Parlamento y el Consejo Europeo en tanto que los acuerdos de Basilea III que tratan de establecer y promover estándares globales de regulación bancaria le afecta en gran medida. Los bancos buscan así el respaldo de su presidente, quien lejos de ser un político ajeno a las finanzas, trabajó en Rothschild durante 2008 y 2012. Precisamente la banca de inversión es la más afectada debido a sus sofisticados modelos internos, con los que han disfrutado de ventajas exageradas a nivel de capital. 

Aunque algunas fuentes consultadas tienen cierta preocupación por la presión que pueda ejercer la presidencia francesa en las negociaciones, otras están convencidas de que no tendrán tiempo en un semestre para desviar demasiado la propuesta de la Comisión Europea. Una de las principales solicitudes de la banca francesa es que las medidas transitorias sobre el 'output floor' pasen a ser permanentes. Esta no es más que una regla para evitar el arbitraje regulatorio estableciendo un límite mínimo sobre los requerimientos de capital exigibles a una entidad que use modelos internos respecto de los requerimientos que debería satisfacer con el método estándar. "No lo van a conseguir", indican.

Dado el impacto que supone para algunas entidades, Europa incluso ha ofrecido retrasar la implementación del nuevo paquete bancario un año, hasta el 1 de enero de 2025, frente a finales de 2023 como inicialmente se esperaba. Esto refleja el compromiso por limitar la carga operativa. En cualquier caso, su intención es adaptarlo de la forma más fiel posible debido a que la mayoría de modificaciones propuestas respaldarían también algunas de las conclusiones obtenidas en investigaciones realizadas por la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) y del Banco Central Europeo (BCE) que identificaron problemas en el uso de modelos internos por parte del sector. 

Una implementación fiel brinda igualdad de condiciones y apuntala la credibilidad del sector bancario europeo a nivel global

La autoridad que preside Christine Lagarde es consciente en todo caso de que existen algunas inquietudes con respecto al impacto de las normas de Basilea III y durante tiempo se le ha venido trasladando propuestas de desviación. Sin embargo, el análisis del BCE constata que mantener su implementación plena y fiel se traducirá en un beneficio claro, pues los costes transitorios en el corto plazo se verán superados con creces por las ventajas a medio y largo plazo al conseguir un sector bancario más resistente y capaz de hacer frente a shocks futuros. Los estándares del paquete bancario son la piedra angular de la estabilidad financiera y brindan igualdad de condiciones en la banca a nivel global. 

Cualquier desvío, temporal o permanente, no solo debilitaría la defensa de la Unión Europea contra una crisis financiera, sino que también dañaría la credibilidad internacional del sector. Aunque la Comisión ha querido ofrecer cierto margen temporal para su aplicación, en el BCE son de la opinión de que se debe proceder lo más rápido posible. Son conscientes de que Francia tiene un papel importante durante los próximos meses, pero confían en que no se impondrán grandes obstáculos. 

En España, los bancos no están preocupados y se sienten en una posición muy cómoda. Entienden que el impacto en sus balances es relativamente limitado. Las nuevas normas de capital afectarán más a la banca de inversión y otras entidades que dependen desmesuradamente de los modelos internos. Las entidades españolas no los utilizan de forma excesiva al no contar con unos balances muy sofisticados. La mayoría de sus carteras están centradas en el mercado hipotecario. 

Los acuerdos de Basilea tratan de establecer y promover estándares globales de regulación bancaria. La reforma III es la última pieza del diseño regulatorio y que trata de ofrecer simplicidad, mejorar la comparabilidad y elevar la sensibilidad al riesgo de los requerimientos de capital. Los modelos internos de los bancos son difíciles de desarrollar y de entender, por lo que se introducirá una mayor dependencia a los modelos comunes. Estas divergencias actuales provocan un problema totalmente indeseado a la hora de relacionar y examinar el capital de las distintas entidades de países dispares. 

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