Crecen los tráficos a Valencia un 6%

Los puertos del Mediterráneo se acoplan a la oleada de buques con grano y gas

TERMINAL CONTENEDORES PUERTO DE VALÈNCIA APV (Foto de ARCHIVO) 6/8/2021
La importación de gas y grano impulsa el comercio en puertos del Mediterráneo
APV
TERMINAL CONTENEDORES PUERTO DE VALÈNCIA APV (Foto de ARCHIVO) 6/8/2021

Los puertos españoles recuperan su carácter estratégico tras dos años de penurias por un transporte marítimo seriamente afectado por la pandemia y los problemas de las cadenas de suministro. Tres de los puertos patrios se sitúan entre los diez más importantes de la Unión Europea en volumen de operaciones -Valencia, Algeciras y Barcelona- y si hasta la llegada de la pandemia habían conseguido encontrar su nicho de negocio, el nuevo orden mundial ha cambiado las prioridades, que ahora pasan por solventar los problemas energéticos de Europa y los altos precios de los cereales, al alza tras la invasión de Ucrania, principal exportador del continente. 

Como ya pasara tras la crisis de 2008, los puertos españoles han sabido aprovechar su condición geoestratégica y las peculiaridades de su entorno para ampliar sus niveles de actividad. Buen ejemplo de esto es el puerto de Tarragona, que registra cifras históricas en movimiento de productos alimentarios. Durante el séptimo mes del año, esta terminal incrementó en un 41% el movimiento de cargas alimentarias como cereales y harinas, que alcanzaron su mejor mes de julio en la serie histórica. El grano ucraniano es el producto más movido en el puerto tarraconense, que recibió 649.000 toneladas en julio, seguido por Brasil (535.000) y Argentina (393.000). 

En esta línea, el puerto de Alicante también tiene en marcha un plan para posicionarse en el mercado del transporte de grano. Su Autoridad Portuaria ha puesto en marcha la primera terminal automatizada de graneles en España, que pretende optimizar la carga y descarga de granel sólido y que estará a pleno rendimiento en varias semanas tras iniciar el pasado 15 de agosto las pruebas de carga a buque. Desarrollada por Eiffage, ultima sus ajustes para reducir los impactos que genera el volcado de la mercancía en altura, tratando de minorar el polvo que genera el grano mediante un nuevo sistema que lo ubica directamente en el suelo de la bodega del buque. En el mismo puerto también se ha iniciado la instalación de la empresa JSV en el muelle 11, que construirá y explotará una nueva terminal marítima multipropósito en régimen de concesión, y desde donde pretende sacar trenes de mercancías hacia Miranda de Ebro (Burgos) y Barcelona. 

La apuesta por el transporte de mercancías por ferrocarril también forma parte de los planes de ValenciaPort, la autoridad portuaria valenciana, que empieza a obtener sus frutos. Entre enero y junio ha sacado 2.168 trenes desde sus instalaciones, una media semanal de 83 frente a los 77 que sacó en el mismo periodo de 2021, que además incluyen un 8% más de vagones y son un 20% más largos. Este aumento de tráficos se ha intensificado durante las últimas semanas de julio, cuando se han sacado 85 trenes semanales frente a los 65 del año previo, en línea con la tendencia creciente del transporte marítimo y con Madrid como principal destino, al recibir 7 de cada 10 trenes. 

Mientras que en Tarragona crecieron un 5,5% las toneladas de carga hasta julio, en los puertos gestionados por la autoridad portuaria de Valencia este incremento es del 6% en medio año. Parte de ello se debe a la presencia de una planta regasificadora en Sagunto, que junto a las otras cinco repartidas por España, se encargan de garantizar el suministro energético y ya forman parte del plan estratégico de energía de la Unión Europea, que guarda un papel esencial para nuestro país como 'hub' de la regasificación de gas natural que luego pueda ser enviado a Centroeuropa, mucho más dependiente del gas ruso. 

La energía ha suplido al comercio como el tráfico más dinámico en los puertos valencianos, recibiendo un 113% más de toneladas. Sagunto ha triplicado la recepción de barcos con gas natural procedente de Estados Unidos, pasando de 0,7 a 2,2 millones de toneladas durante el primer trimestre de este año, y ya supera a otros sectores clave de la economía valenciana como la construcción, las bebidas o los químicos. Ninguno de ellos espera verse afectado por el nuevo paquete de medidas que prepara el gobierno para rebajar la demanda energética. Aunque Moncloa quiere evitar a toda costa que afecte a la industria, cualquier medida en ese sentido afectaría de forma directa a las fábricas del Levante peninsular, especializadas en las industrias cerámica, textil papelera o química, todas ellas grandes consumidoras de energía. 

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