Recortes salariales por la pandemia

Las empresas congelan los sueldos y preparan fuertes ajustes para el otoño

n camarero coloca una sombrilla en la terraza de un bar en la calle Betenchourt Alfonso de Santa Cruz de Tenerife.
Las empresas empiezan a bajar sueldos y preparan fuertes ajustes para el otoño
EFE
n camarero coloca una sombrilla en la terraza de un bar en la calle Betenchourt Alfonso de Santa Cruz de Tenerife.

Los temidos recortes salariales ya están aquí. Las empresas empiezan a apostar por rebajas en las nóminas y por la congelación de las subidas de sueldos previstas para tratar de capear la crisis económica provocada por el coronavirus, tal y como están constatando tanto la patronal como los sindicatos, transcurridos cinco meses del estallido de la pandemia y como, de hecho, ya reflejan los datos de los convenios colectivos registrados en el Ministerio de Trabajo hasta la fecha. Los agentes sociales advierten, además, de que con la reducción progresiva de la respiración asistida de fondos públicos con mecanismos como los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) o los créditos ICO y una vez tengan que afrontar con recursos propios el escenario de recesión, los mayores ajustes llegarán en otoño.

El empeoramiento de las perspectivas ya se plasma en la estadística de convenios. Los registros reflejan que la subida salarial media pactada para este año en los 188 convenios suscritos hasta el pasado mes de julio para 150.000 trabajadores se ha desplomado hasta el 1,69%, frente al alza del 1,95% que se pactó para 6,7 millones de empleados en 2.438 convenios firmados en años anteriores, cuando las expectativas eran mejores. En los convenios de empresa las condiciones salariales acordadas son aún peores, con aumentos del 1,63%, frente al 1,7% de los convenios sectoriales. En total, la subida media pactada para los 6,9 millones de trabajadores amparados por convenios se sitúa en el 1,94%, frente al 1,98% de principios de año y a los incrementos superiores al 2,3% de finales de 2019.

En cualquier caso, estas subidas se sitúan por debajo de las directrices marcadas en el Acuerdo Interconfederal de Negociación Colectiva (AENC) 2018-2020, que planteaba mejoras salariales en el entorno del 2%, susceptibles de elevarse en hasta un punto porcentual ligado a conceptos como la evolución de la productividad, los resultados empresariales y el nivel de absentismo laboral. Mientras en el conjunto del año pasado los aumentos se situaron dentro de esta horquilla, especialmente por el tirón al alza de los convenios suscritos en el ámbito superior a la empresa, en este ejercicio los incrementos se han moderado por debajo del 2% y se han ido reduciendo drásticamente por los efectos de la crisis de la Covid-19, tal y como recogen los nuevos convenios firmados hasta el mes pasado.

El Ministerio de Trabajo recuerda que el día 14 de marzo se decretó el estado de alarma por la crisis sanitaria y "es posible que desde dicha fecha tanto el ritmo de registro como algunas otras variables relativas a la negociación colectiva se vean afectadas". En este sentido, desde el gabinete económico de CCOO, el economista Luis Zarapuz indica que además de la paralización del propio registro de los convenios por el estado de alarma, se está detectando "cierto retraso en las negociaciones, en un momento en que empresas y sindicatos están a la expectativa sobre el contexto en el que se van a mover en los próximos meses". No es el momento, en definitiva, de precipitarse a pactar las relaciones laborales de los próximos tres o cuatro años hasta conocer la verdadera envergadura de la crisis económica.

Zarapuz, que acumula una amplia experiencia en el gabinete económico de CCOO desde 1999, vaticina que los incrementos salariales se van a seguir reduciendo ligeramente en los convenios firmados en los meses venideros, si bien adelanta que el impacto en el cómputo total del año será mínimo, pues el grueso de los convenios ya estaban pactados con anterioridad, con efectos plurianuales. Hay que tener en cuenta que cada año se actualizan en torno a una cuarta parte de los convenios y, por tanto, en esta estadística se da un enorme peso de los 2.438 convenios con efectos sobre 6,7 millones de trabajadores cerrados en años anteriores, con perspectivas económicas más favorables, pero que fijaban las condiciones salariales para 2020.

Los efectos del empeoramiento de las expectativas con motivo de la pandemia, por tanto, no se dejarán sentir en los registros hasta 2021, avisa Zarapuz, quien augura que la media de la subida salarial cerrará 2020 en el entorno del 1,85% o 1,9%, mientras el año que viene se quedará más cerca del 1% que del 2%. En el peor escenario, pero no por ello el menos factible, la coyuntura económica empeorará después del verano debido al auge de los rebrotes de Covid y a la imposición de nuevas medidas restrictivas a los negocios para frenar la propagación del virus y entonces las empresas podrían también recurrir a los descuelgues o inaplicaciones de convenios (la revisión de las condiciones laborales facilitada por la reforma de 2012), una herramienta que, con los datos en la mano, en estos momentos no está siendo demasiado utilizada, pero que no se descarta que prolifere en otoño.

"La situación actual de rebrotes no hace prever una recuperación rápida", advierte Zarapuz, que insiste tajante en que "cuanto peor sea el escenario sanitario a la vuelta del verano y más incertidumbre arroje sobre el económico y productivo, peores serán las previsiones y menores incrementos salariales se firmarán, e incluso congelaciones". Fuentes de CCOO admiten que aunque en la negociación con los empresarios para la renovación del AENC intentarán preservar los salarios, "si la situación económica está complicada, no quedará más remedio que ir a dígitos más reducidos". La prioridad en estos momentos, recalcan las fuentes consultadas, es conservar la mayor parte del empleo posible y garantizar los puestos del millón de trabajadores que siguen en ERTE.

Objetivo: evitar despidos

En este contexto, la rebaja de sueldos como vía para evitar despidos por la crisis de la Covid-19 empieza a ganar enteros. Sirva como ejemplo el  convenio colectivo de las cajas de ahorros, que ha acordado la congelación salarial para 68.000 empleados hasta 2022, cuando los sueldos subirán el 0,75%; o el recorte del 20% del salario base aceptado por los 800 pilotos de Ryanair a cambio del compromiso por parte de la aerolínea de no acometer despidos en los próximos cuatro años. Los ajustes salariales se empiezan a plantear oficialmente como la alternativa a los despidos, en un momento en el que, además, el Gobierno, por iniciativa de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha puesto en marcha una amplia red de protección de las plantillas a través de trabas para despedir con motivo de la Covid-19.

En definitiva, garantizar la viabilidad de las unidades productivas y el mantenimiento del empleo van a ser los grandes objetivos de próximas negociaciones. Los sindicatos han pedido al Ejecutivo una reforma exprés que impida a los empresarios recortar los salarios a través de los descuelgues de los convenios o las modificaciones sustanciales de las condiciones de trabajo e incluso se han abierto a renunciar a las subidas salariales pactadas para 2020 a cambio de evitar rebajas en las nóminas. La patronal, por su parte, reclama cambios legales que permitan a las empresas adaptarse de forma ágil al brusco desplome de la actividad causado por la Covid-19 mediante medidas de flexibilidad interna. Mientras tanto, el 29,1% de las compañías ya planea bajadas de sueldos y el 31,6% prevé reducir personal, según un reciente informe de Adecco que augura un otoño de duros ajustes.

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