Ganó 140 millones de bote

Gasta el Euromillones en una mansión y la vende por recordarle a sus exparejas

Gana bote euromillones
Gasta el Euromillones en una mansión y la vende por recordarle a sus exparejas
 
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Adrian Bayford es uno de los afortunados que se hizo con uno de los botes más altos del Euromillones. Al ser el portador del boleto con la combinación ganadora se embolsó nada menos que 140 millones de euros, junto a la que por aquella época era su mujer Gillian. Decidieron, entonces, comprarse una mansión de lujo por la que hoy, este británico, está dispuesto a perder dinero con tal de deshacerse de ella.

Bayford pagó por esta vivienda de lujo alrededor de 6,72 millones de euros. Ahora la vende por un precio que es alrededor casi dos millones por debajo del valor de mercado, según explica The Sun. Para más inri, el ganador del Euromillones ha hecho distintas mejoras en la casa, como añadir habitaciones para el personal, un centro de ocio y una piscina. También mejoró los establos de alrededor, instalaciones ecuestres y agregó un enorme huerto, cuando una expareja lo animó a probar suerte como agricultor. A esto hay que sumar una sala de cine, sala de billar, bar, gimnasio, piscina con vestuarios y cinco cabañas, entre otras.

Así, vender esta mansión por la cantidad fijada por Bayford supondría perder más de 2 millones de euros. Sin embargo, sus amigos comentan al rotativo británico que está desesperado por deshacerse de la mansión. Allí, Gillian se divorció de él y otras dos novias lo dejaron. Ahora, esta vivienda para Bayford es "un recordatorio constante de su horrible suerte". 

Incluso, el padre de Bayford ve también la propiedad como un lugar "donde fue traicionado por amigos muy cercanos con las que ya no habla". Según relatan sus allegados, tanto él como su exmujer, Gillian, tenían grandes esperanzas cuando compraron la mansión, pero ciertamente nunca funcionó la cosa. "Se separaron rápidamente después de mudarse. Ella se fue a Escocia con los niños". 

Más tarde, Bayford inició otra relación con Sam, "pero se terminó yendo con uno de los caballos que el compró para ella". Luego llegó Lisa, a quien los amigos vieron como un rayo de esperanza, "pero también se vino abajo".

"Adrian es muy quisquilloso con quien se rodea ahora. Es un tipo tan agradable que realmente merece ser feliz", dicen sus amigos quienes reconocen que esa mansión, nunca fue para él: "Siempre fue feliz con cosas simples". 

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