Con tasas en el entorno del 7%

La sequía seguirá presionando al alza el precio de los alimentos lo que resta de año

La sequía, principal factor de la inflación de los alimentos
La sequía, principal factor de la inflación de los alimentos
Europa Press
La sequía, principal factor de la inflación de los alimentos

La evolución de la sequía en España va a marcar hasta qué punto se modera el precio de los alimentos los próximos meses. En junio, cuando la tasa anual de inflación ha frenó en seco hasta el 1,9%, los productos de la cesta de la compra siguieron encareciéndose en conjunto un 10,3%, presionando el bolsillo de los consumidores. El dato está dentro de lo que preveían los principales servicios de estudios dada la volatilidad que viene afectando a estos productos y que puede ir a más de cara al final del ejercicio, cuando está previsto además que se eliminen algunas de las medidas extraordinarias aprobadas por el Gobierno que afectan a este grupo, como la rebaja del IVA a los productos básicos o a la electricidad, entre otras. 

Que los precios de los alimentos sigan subiendo con la intensidad con la que lo hacen a estas alturas del año era esperable con una sequía que sigue agravándose semana tras semana, apunta el economista y presidente de LUAFund José Carlos Díez. "Hasta que no llueva lo suficiente, aumente la producción de alimentos y se normalicen los mercados de abastecimiento y la oferta, los precios seguirán estando más arriba", explica a este diario. La intensidad a la que se modere la tasa general de IPC en los alimentos dependerá sobre todo de la situación de sequía a nivel nacional, puesto que los bienes producidos fuera ya muestran caídas de precios respecto a los niveles de hace un año, puntualiza Miguel Cardoso, economista jefe de BBVA Research para España. 

En la entidad esperan que los alimentos se encarezcan a una tasa alrededor del 5% o por debajo hacia el tramo final del ejercicio. "El descenso puede ser mayor si se normalizan las precipitaciones", señala a 'La Información'. En Funcas sitúan la tasa de inflación del conjunto de los alimentos y bebidas no alcohólicas en el entorno del 7% a cierre del año y prevén que ronde el 2% (o se sitúe incluso por debajo) a finales del próximo. Todo estará sujeto a la sequía y a la reversión de las medidas extraordinarias aprobadas por el Gobierno para ayudar a los consumidores, como la rebaja al IVA de la alimentación, pero también de los impuestos que gravan la energía, las medidas que afectan al transporte... 

Su eliminación "puede elevar la tasa y romper la tendencia a la baja", explica su analista, María Jesús Fernández, quien incide en que las estimaciones están afectadas por una enorme incertidumbre en un contexto tan atípico como el actual. De acuerdo con las estimaciones de CaixaBank Research, el mes en el que se ejecute el reajuste del IVA de alimentos y el fin de la bonificación al trasporte público -tanto si es en noviembre como si es en enero- la tasa de inflación se incrementará en tres décimas. Por ello, consideran que la prórroga de las medidas tendrá cierto efecto sobre la tasa de IPC. 

Un 12,5% de los productos de alimentación suben aún con fuerza

El semáforo de la inflación que elabora la entidad constata que las elevadas tasas de inflación en la cesta de consumo se moderaron de forma generalizada en junio desde la óptica interanual. Dentro de la cesta de consumo de alimentos, la propagación de la inflación dio un nuevo paso atrás. En junio, la proporción de productos con inflación de más del 20% se situó en el 12,5% (6,3 puntos porcentuales por debajo de mayo). Según detallan a este diario, en relación al mes previo y corregida de estacionalidad, la situación de junio mejoró ligeramente con respecto a mayo, mes que ya consideraron "positivo".

Así, la proporción de alimentos con una tasa de inflación intermensual de más del 0,8% (que equivale a un 10% anualizado) se situó en el 21% del total, 3,2 puntos menos que hace en mayo, lo que supone la proporción más baja desde septiembre de 2021 -cuando las tensiones en la energía empezaron a ser más palpables-. "A grandes rasgos, nuestra actual previsión de inflación general para 2023 (3,9% anual) muestra riesgos a la baja. Por su parte, la previsión de la inflación subyacente (6,2% anual) también muestra riesgos a la baja, aunque relativamente más moderados", aseveran. 

En este sentido, María Jesús Fernández recuerda que los precios de los alimentos se han frenado mucho los tres últimos meses, de forma que su ritmo de crecimiento mensual es, en líneas generales, el habitual antes de que apareciese la crisis inflacionaria. "Esta moderación significativa ya la esperábamos al ver la evolución de los precios de las materias primas agrícolas en los mercados internacionales o los de los fertilizantes", asegura. El problema es que la sequía puede reactivar las presiones inflacionistas y hacer que lo sucedido estos meses haya sido transitorio.

Más tensión en el precio global de los cereales y el azúcar 

La sequía pone en jaque a un sector que da empleo a 752.200 personas en España (según la EPA) y que representa el 18,3% de las exportaciones. Sin embargo, la frecuencia cada vez mayor de las anomalías climáticas y meteorológicas trasciende del ámbito nacional y se ha convertido en un problema a escala global que puede generar aún más volatilidad en los precios de los productos básicos agrícolas. Desde la aseguradora de crédito Coface advierten de que las tempranas olas de calor que están azotando al hemisferio norte y el importante déficit hídrico afectarán a los rendimientos de cereales como el trigo y el maíz hasta finales de año. Además, la casi certeza de que se produzca un episodio de 'El Niño' a partir del tercer trimestre agravará las tensiones actuales. 

Este episodio, que implica un tiempo más cálido y seco de lo normal en la región del Indo-Pacífico, agravará los efectos del cambio climático y afectará a la producción de azúcar, aceite de palma y cereales a partir de finales de año. De hecho, el precio del azúcar, del trigo, del maíz y del cacao están volviendo a subir en los mercados internacionales. En la multinacional francesa recuerdan que el azúcar es un buen indicador de las tendencias futuras, puesto que combina todos los riesgos actuales: está sujeto a restricciones a la exportación por parte de los principales productores, y a la vez los precios del crudo Brent están apoyando su demanda para producir bioetanol. Además, las previsiones meteorológicas aumentan la incertidumbre sobre los niveles de producción de los referentes mundiales (Brasil, India y la UE).

Ingrid Gutiérrez
Redactora de Macro

Periodista económica desde 2006, me incorporé a 'La Información' en 2017 como redactora de Macro, una labor que desarrollé antes en elEconomista (2013-2017). Durante más de una década disfruté de mi pasión por la radio como redactora de Informativos (Punto Radio y Cope). Fui colaboradora en Informativos Telecinco y actualmente participo en 'La Brújula de la Economía' de Onda Cero.

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