Según el Banco de España

La reducción de la deuda en 2023 se debió al impulso de la economía y no a los ajustes

La entidad calcula que el crecimiento económico contribuyó a reducir casi nueve puntos la ratio de deuda sobre PIB, mientras que otros factores como el pago de intereses o el aumento del déficit actuaron en sentido contrario
Banco de España
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El Banco de España (BdE) constata que la reducción de la deuda pública que España llevó a cabo el año pasado -hasta situar la ratio en el 107,7% del PIB- se debió sobre todo al crecimiento y no tanto a la consolidación de los desequilibrios que el país tiene pendiente llevar a cabo. La entidad lo ha puesto de manifiesto en su último artículo del Boletín Económico, titulado 'La evolución de la deuda pública en España en 2023', que ha publicado este mismo lunes.

El organismo explica que en la reducción de 3,9 puntos que el nivel de endeudamiento registró en relación al año previo hubo varias fuerzas que actuaron en sentido contrario. Así, mientras que el avance de la economía en términos nominales (sin tener en cuenta el efecto de la inflación) redujo en 8,8 puntos la ratio, el déficit público primario la elevó en 1,2 puntos, el aumento de los intereses de la deuda por el alza de los tipos de interés contribuyó a incrementarla en otros 2,5 puntos adicionales, y el ajuste déficit-deuda elevó la ratio en 1,2 puntos más. 

Al comparar con 2022, el crecimiento económico contribuyó algo menos a la reducción de la deuda, puesto que entonces el PIB avanzó un 5,8% y ese impulso redujo la ratio en 10,8 puntos; mientras que el déficit primario y la carga de intereses venían de presionar todavía más el endeudamiento (lo elevaron en 2,4 puntos cada uno en 2022).  

El Fondo Monetario Internacional (FMI) o la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ya habían venido reclamando al Gobierno que apruebe las reformas estructurales necesarias para reducir el déficit y la deuda hasta niveles compatibles con el cumplimiento de las nuevas reglas fiscales (por debajo del 3% y del 60%, respectivamente), de forma que esa consolidación no dependa solo del ciclo económico. 

El motivo es que, si bien la economía crecerá en principio por encima de lo previsto este año, este empuje irá perdiendo fuerza los ejercicios posteriores, en los que España tendrá seguir ajustándose el cinturón para cumplir con las exigencias de la Comisión Europea. Este mismo lunes el ministro de Economía ha anunciado que el Gobierno mejorará su cálculo de PIB para este año y lo aproximará más al 2,5% que marca el consenso, tras haber hecho lo propio el Banco de España, la AIReF, el Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea o la OCDE. 

Esto, sólo unos días después de que el país lograse esquivar la apertura de un procedimiento de déficit excesivo por parte de la Comisión Europea por haber registrado en 2023 un desfase entre ingresos y gastos equivalente al 2,3% del PIB; y cuando el propio Banco de España hizo público que el volumen de deuda pública en circulación se estancó en 1,6 billones de euros hasta abril, muy cerca de sus máximos históricos. 

El artículo publicado por el Banco de España desagrega la variación de la ratio de deuda en porcentaje del PIB en sus factores fundamentales: el nivel del déficit público primario, que necesita ser financiado; los gastos por intereses generados por la deuda pública, que deben también ser financiados; el denominado 'ajuste déficit-deuda', que incluye las adquisiciones y enajenaciones de activos que respectivamente deben ser financiadas o financian déficit, los pasivos netos contraídos no incluidos en la deuda según el Procedimiento de Déficit Excesivo (como los créditos comerciales) y los ajustes de valoración y reclasificaciones; y, por último, la variación del PIB nominal, ya que su aumento o disminución "genera de forma automática una reducción (o incremento) de la ratio de deuda por el efecto denominador".

Valores a largo plazo y menos tenedores extranjeros

En lo que respecta a la estructura del pasivo español por plazos, el saldo de deuda de las administraciones públicas estaba representado en su mayoría por valores a largo plazo (84,3%), mientras que los préstamos a más de un año supusieron un 10,5%. La vida media de la deuda fue de 8 años, una cifra que está en línea con la observada en otros países del entorno. Así, en el conjunto de la Eurozona, la vida media alcanzó los 8,8 años y se situó en 8 años en Alemania, 8,5 años en Francia y 7,8 años en el caso de Italia. 

Por otra parte, a lo largo del último año, la participación de los no residentes se mantuvo prácticamente constante, puesto que acapararon un 42,6% del total de la deuda, por debajo de los niveles registrados tanto en el área del euro como en los principales países del entorno. También fue inferior en el caso español el porcentaje de deuda que vence antes de un año, al representar alrededor del 13,3% del total a finales de año. Esta incluye todo el endeudamiento a corto plazo y aquella parte de la deuda a largo plazo que se amortiza en menos de un año.

Ingrid Gutiérrez
Redactora de Macro

Periodista económica desde 2006, me incorporé a 'La Información' en 2017 como redactora de Macro, una labor que desarrollé antes en elEconomista (2013-2017). Durante más de una década disfruté de mi pasión por la radio como redactora de Informativos (Punto Radio y Cope). Fui colaboradora en Informativos Telecinco y actualmente participo en 'La Brújula de la Economía' de Onda Cero.

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