Siempre se ha dicho que el sentido más sexual del hombre es el de la vista. Contemplar una mujer desnuda, unos senos o ver una película porno son estímulos más que suficientes para que una persona se ponga a tono.

Las mujeres, dicen, son mucho más complejas. En ellas el deseo no llega solo a través de la vista. El sentido del tacto ocupa un papel primordial respecto del resto. No todo el mundo sabe tocar o encontrar los puntos sensoriales de excitación en ellas. Es muy importante que sean las chicas quienes conduzcan a su pareja hacia esos puntos erógenos y enseñen a acariciar.

Las caricias y el roce de la piel liberan en la mujer la llamada 'hormona del cariño' u oxitocina. La raíz del placer se encuentra en el clítoris. Cada una experimenta diferentes matices de sensaciones dependiendo de cómo se le acaricia esta zona tan especial del cuerpo. La mayoría huyen de la estimulación directa y prefieren ir poco a poco. De menor a mayor intensidad. Enseña a tu pareja cómo te gusta que te acaricien para que podáis disfrutar juntos del sexo de la forma más excitante.