Perder la virginidad es algo que solemos idealizar o que podemos hacer con la primera persona que nos lo propone. Ambos casos me parecen extremistas y equivocan un concepto que bastantes quebraderos de cabeza da a más de uno.  

Virginidad in

En la época en la que yo era adolescente, esperábamos a nuestro príncipe azul y no cualquiera era el chico adecuado para 'desflorarnos'. Cuando llegaba ese día, solíamos prepararlo todo como si fuera el día de nuestra boda pero sin padrinos (menos mal). Cuando sucedía no solíamos contarlo, y la simple idea de que se enteraran nuestros padres nos ponía mal cuerpo. 

Virginidad out

Hoy las cosas han cambiado. El aperturismo de los jóvenes ante el sexo,  las relaciones liberales y una nueva interpretación de los valores hacen que la virginidad sea algo del pasado, un concepto lleno de polvo con matices místicos y ataduras conservadoras

Pienso que cada uno debe vivir su sexualidad sin tener que estar supeditado a modas. No eres ni más ni menos por esperar a la persona adecuada, pero también es cierto que no podemos idealizar un momento que, sinceramente y en la mayoría de las ocasiones, no es el mejor de nuestras vidas ni el más romántico. 

Naturalidad cool

Todo debería ser mucho más natural de lo que lo hacemos. Es como cuando preparamos ansiosos una fiesta pretendiendo que todo salga a pedir de boca y lo que sucede es lo contrario. Sin embargo, un día que no pensabas salir se convierte en la mejor fiesta de tu vida

Con la virginidad ocurre lo mismo. Si dejáramos de comernos la cabeza por seguir siendo vírgenes o no, cuál es el momento o la edad adecuada para perderla o si está bien o mal lo que hacemos, dejaría de estar de moda y, por tanto, formaría parte de nuestras vidas como un acontecimiento más que nos hizo crecer y formarnos como personas.