Yuawi
El pequeño Yuawi, en la canción Movimiento Naranja. YouTube

México se dispone a elegir en julio a su presidente para los próximos 6 años y los 3 principales candidatos ya están listos para la carrera electoral. Andrés Manuel López Obrador, cuyo partido es comparado con Podemos, lidera todas las encuestas hasta la fecha. Frente a él se encuentran José Antonio Meade, candidato del oficialista PRI, y Ricardo Anaya, del Frente Ciudadano. Este último es el menos conocido y se presenta a sí mismo como una alternativa seria frente al populismo de Obrador y la corrupción institucionalizada del PRI. Su partido, de nueva creación, se identifica con el color naranja y con unos valores que recuerdan a los de Ciudadanos en España.

La canción 'Movimiento Naranja' ha sido el primer gran éxito electoral del Frente después de colarse en los primeros puestos de la plataforma musical Spotify en México y también en España. Un ritmo caribeño y una letra pegadiza y repetitiva que, cuando se escucha una vez, es imposible sacar de la cabeza. Tanto es así que esta canción, y sus varias versiones, se han convertido ya en todo un himno en las discotecas mexicanas. Lo que pocos conocen es la triste historia que acompaña esta canción.

Yuawi nació hace 9 años en la Sierra Norte de Jalisco, en una comunidad indígena huachicol tan acogedora como humilde. Su padre se ganaba la vida cantando en la calle y si el sueldo de un cantante ambulante ya es escaso de por sí, en una región como ésta, aún más. Su madre les abandonó cuando él solo tenía 3 años, aunque no le guarda rencor, como afirmó en una entrevista de televisión: "Yo solo quiero que sea feliz y que sea libre".

No obstante, la primera vez que el público mexicano conoció a este joven talento fue en el año 2014 cuando participó en La Academia Kids. Rápidamente el público se encariñó con Yuawi gracias a su carisma, su potente voz y la costumbre que tenía de actuar siempre vestido con los trajes tradicionales de su comunidad. Fue entonces cuando empezaron a conocerse los primeros detalles de su vida en Jalisco.

En una de las varias entrevistas que realizó durante su participación en el programa, aseguró que normalmente sólo comían frijoles porque no había otra cosa que echarse a la boca. Su padre, José López, sentado a su lado en el sofá, interrumpió su respuesta para recordarle que no siempre fue así: "¿Si recuerdas que una vez fuimos a cazar ardillas porque queríamos comer carne, verdad?". A lo que Yuawi, con la inocencia propia de un niño que no entiende la magnitud del drama que le rodea, respondió: "Sí, lo comimos y sabía rico... ay quiero otro de esos". A pesar de responder con una gran sonrisa en la cara, este hecho ejemplificó a la perfección la extrema situación de pobreza a la que se enfrentan los indígenas en el país.

Yuawi creció en la calle al ritmo que marcaba la música de su padre y, lo que empezó siendo un solo, pronto se convertiría en un dúo de éxito. Todo empezó el día que Yuawi cumplía 5 años, él lo recuerda así: "Yo le dije papá, ¿dónde están mi tarta y mi piñata?"; a lo que su padre contestó: "No tengo dinero para pagarte esos detalles mijo, pero te voy a regalar algo mucho más valioso: te voy a enseñar a cantar".

De las calles pasaron a los bares y restaurantes, y de ahí al programa de televisión de jóvenes talentos. El paso de Yuawi por la gran pantalla fue fugaz y poco se había vuelto a saber de él hasta que el Frente Ciudadano decidió contratar sus servicios. La canción movimiento naranja ha sido todo un éxito y se ha convertido en el himno de un partido que, sin quererlo ni buscarlo, ha puesto de nuevo la dramática situación de los 15 millones de indígenas sobre la mesa. De acuerdo con las últimas cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), 7 de cada 10 indígenas se encuentran en situación de pobreza, y de esos 7, 3 alcanzan niveles de pobreza extrema.

El precandidato del Movimiento Ciudadano al Senado por Jalisco, Clemente Castañeda, mantuvo una charla con Yuawi en la que hablaron sobre las dificultades que enfrenta a diario su comunidad. "Si alguien te concediera tres deseos, ¿cuáles serían?", preguntó Clemente, y Yuawi, sin pensarlo demasiado, respondió: "Tener trabajo para que me lleve a diferentes partes. Ayudar a la Sierra, a los niños y que tengan medicamentos. Tener algunos juguetes para regalarle a los niños de la Sierra, porque ellos no tienen nada de juguetes".

Está todavía por ver si las inocentes palabras de un niño huachicol y el tremendo éxito de su canción, son motivos suficientes para que los políticos se tomen en serio la situación de los indígenas en México. Por el momento, la fama alcanzada por Yuawi no le ha servido para cambiar sus condiciones de vida. Imagen TV le encontró hace 1 mes tocando en las calles de su localidad natal junto a su padre. Una situación que revela otra dramática realidad, la de los niños que trabajan. Según datos de la Organización Nacional del Trabajo y Unicef, en México hay 2 millones y medio de niños trabajando.