La chapucera restauración de una estatua en España: ¿Es eso San Jorge o Tintín? es  el titular que el prestigioso medio de comunicación estadounidense ha dedicado a la transformación, porque llamarlo restauración es tal vez demasiado, de la estatua del siglo XVI que albergaba la iglesia de San Miguel de Estella, en Navarra.

"En lugar de devolver la estatua a su gloria original, la llamada restauración dejó a San Jorge más como un modelado infantil de un personaje de dibujos animados que como una preciosa pieza de arte", explica el periódico estadounidense, que recoge las declaraciones de Koldo Leoz, el alcalde de Estella, asegurando que no cree que se hiciera "con malicia" pero que no se obró con responsabilidad y que en estos momentos hay expertos estudiando cómo recuperar la pieza.

En The New York Times también hablan de la indignación ciudadana y recopilan varios de los meses que proliferaron en las redes, comparando la nueva versión de la estutua con Tintín o con una figura de Playmobil. 

El arzobispado de Pamplona aseguró este lunes que el párroco de la iglesia no pretendía restaurar la escultura de San Jorge, sino "adecentar un espacio que estaba sucio", contexto en el que encargó los trabajos de pintura que han originado el desperfecto en esta talla.

El arzobispado tuvo conocimiento de los hechos la semana pasada y ya se ha puesto en contacto con la Institución Príncipe de Viana, organismo cultural de la Comunidad Foral de Navarra encargada de restaurar, mantener y custodiar el patrimonio artístico.

Por su parte, la Asociación de Conservadores Restauradores de España (ACRE) anunció su intención de interponer una denuncia judicial contra los ressonsables de la "desgraciada intervención" en esta talla de madera policromada, que ha resultado ser "un destrozo sobre el patrimonio cultural navarro".

También se refirieron  al caso del Ecce Homo de Borja, cuya restauración por una vecina de la localidad, sin acreditación ni suficientes conocimientos, causó en su día la indignación y la hilaridad por el resultado de su trabajo, aunque a partir de entonces "la sociedad está un poco más concienciada. Por eso no vamos a dejar que esto se convierta en otro chiste", indicó el presidente de ACRE, Fernando Carrera.