Es difícil encontrar cine porno donde sus actores utilicen preservativo para rodar las escenas. Durante la última década, los casos de infección de VIH entre los autores de este género han aumentado a pesar de las pruebas que un profesional de este ámbito pasaba antes de rodar una escena. 

Recordemos el caso de la canadiense Lara Roxx que, con tan sólo 21 años y habiendo pasado los controles que la productora veía oportunos, fue contagiada de SIDA junto a otras dos actrices por un mismo compañero de reparto, Darren James, quién dijo haber contraído la enfermedad en Brasil meses antes. Actualmente, Roxx está trabajando en varios proyectos relacionados con este tema y se ha comprometido a educar al público en la prevención del VIH/SIDA. 

Otro de los casos más recientes y reconocidos ha sido el del actor Derrick Burts. Según su propio testimonio, en un mes se contagió de herpes, clamidia y SIDA. La productora para la que trabajaba se encontraba en la meca del cine porno, Los Ángeles (California), y aseguraba que sus profesionales se sometían a pruebas cada 30 días y debían mostrar con documentos oficiales eran negativos en los tests antes de rodar cualquier escena. Parece ser que o no era suficiente o alguien se pasaba por alto las reglas. 

Estos casos, unidos a otros muchos, hicieron que varios grupos de apoyo a víctimas del VIH demandaran a la productora 'Immoral Productions' por no haber obligado a sus actores a utilizar el preservativo en el rodaje de las escenas.

Del porno a la realidad

Los seres humanos solemos imitar las conductas que nos parecen mejores, llamativas o por las que podemos obtener mayor placer. Para muchos hombres, el uso del preservativo no sólo corta el rollo de la relación sexual, sino que también hace que el pajarito no funcione como es debido.

La industria del cine porno nos ofrece un sexo sin preservativo en la mayor parte de los casos, incitándonos a reproducir la conducta de unos actores que se supone han pasado unas pruebas médicas. Aun así, en el caso de determinadas categorías donde sí se usa el condón, sólo vemos aquellos que se colocan en el pene pero no los que también pueden ponerse mujeres y hombres cuando se practica sexo oral. 

Recordemos que también podemos contraer Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) con este tipo de sexo. No hablemos ya de tríos, donde una misma goma se introduce en diferentes aberturas corporales. No tenemos necesidad de tener prácticas de riesgo por imitar las conductas de un cine que como he demostrado anteriormente tiene un pasado más que oscuro.

Responsabilidad

Pienso que a pesar de que los actores pasen pruebas, estén sanos y fuertes deberían utilizar el preservativo a la hora de rodar las escenas de sexo que tantos imitamos en nuestra vida privada y que para los amateurs del amor pueden suponer un antes y un después en nuestros análisis de sangre. 

Predicar con el ejemplo es parte de la responsabilidad de la industria del porno, pero en última instancia somos nosotros quienes podemos evitar el fallo positivo, como diría Mecano.