Lo que para un hombre puede significar 'echar un polvo' para una mujer puede ser 'tener un hijo'. Cierto es que antes de tener cualquier tipo de relación sexual lo ideal sería tomar precauciones. Las féminas, en este caso, somos mucho más exigentes a la hora de elegir a nuestra pareja en la cama simplemente por una cuestión biológica: conseguir los mejores genes para nuestro futuro hijo.

Estas dos ideas han quedado, desde mi punto, de vista relegadas a un pasado donde ponerse un preservativo no estaba de moda y el riesgo a un embarazo no deseado no estaba a la orden del día. Genética o moral, las mujeres nos lo pensábamos dos veces a la hora de tener relaciones sexuales esporádicas.

Revolución hormonal

Se dice que la testosterona en hombres es la hormona culpable de su incansable deseo sexual. Pues bien, el nivel de testosterona en sangre nada tiene que ver con el grado de deseo sexual, que realmente nace del cerebro. Por ejemplo, se dice que las personas que toman esteroides para aumentar su nivel de testosterona en sangre pueden pueden tener problemas funcionales con el 'pajarito' mientras sus ganas de sexo no tienen por qué sufrir ningún cambio.

A pesar de que las mujeres cada vez más nos asemejamos a los hombres en este punto, nosotras solemos elegir entre tener sexo del bueno de forma esporádica y normalmente con alguien que nos interese de verdad mientras ellos cuantifican su vida sexual sin necesidad de que el sexo haya sido bueno. Repito, en este caso cada vez la mujer es más parecida al hombre y viceversa.

Educación sexual

Hombres y mujeres hemos sido educados sexualmente de forma diferente. Tres claves lo explican. 

  1. Masturbación. Mientras que ellos alardean de hacerse los primeros tocamientos, sacar el tema entre las chicas ya es un tabú. Con esto no quiero decir que en la adolescencia las féminas no se toquen (ni mucho menos), pero no se comparte con el resto de la humanidad. Discreción al máximo.
  2. Pornografía y prostitución: el cine X, por norma general, ha estado dirigido al público masculino. No era normal que una mujer recurriera a este tipo de películas para excitarse. Sin embargo, pienso que es más una cuestión de espiral de silencio que otra cosa. No queda bonito que una señorita vea cosas 'subidas de tono'. En cuanto al tema delicado de la prostitución también podemos pensar que el hecho de que este 'mercado' tenga un público objetivo masculino tiene que ver con que ellos lo tienen más difícil a la hora de ligar. Varios chicos me han comentado que una mujer tiene sexo cuando quiere y un hombre no. Yo no comparto esta idea, ya que como mujer pienso que nosotras también tenemos nuestras necesidades que quedan, en muchas ocasiones, insatisfechas.
  3. Ligues: al hombre, desde pequeño, se le ha educado para contabilizar ligues mientras que la chica que destacaba por liarse con varios era la 'ligerita' del grupo. Esto lo hemos vivido desde bien pequeños contribuyendo a la creencia de que los hombres tienen una mayor necesidad sexual que las mujeres.

La evolución de la sociedad ha permitido acabar (en algunos lugares) con todos estos mitos. Hombres y mujeres tienen el mismo deseo sexual, cambia, yo creo, en función de la persona. La idea de que ellos están salidos y nosotras somos unas frígidas, por suerte, está pasando a la historia.