Si buscamos el término onanismo en la Real Academia de la Lengua nos encontramos que su significado es 'masturbación', pero también que este término proviene del nombre de Onán, personaje bíblico que encontramos en el Libro del Génesis (38). Os voy a contar un cuento al más estilo culebrón venezolano para que nos entendamos todos. ¡Quién nos diría que las Sagradas Escrituras escondían partes subidas de tono!

Onán tenía un hermano llamado Er, hijo de Judá. Su padre le hizo casarse con la joven Tamar. La unión no agradó a Dios y se cargó al primogénito, obligando a Onán a casarse con la chica para que tuvieran descendencia. Los hijos serían los que conseguirían el poder saltándose a su padre Onán, por lo que este decidió 'tocarse un poquito' para no tener nada que ofrecer a su mujer a la hora de tener un acto sexual. Pero cuando no había más remedio que cumplir con la parienta recurría a lo que conocemos como ‘Marcha Atrás’.

Génesis 38.9 

«Er, primogénito de Judá, fue malo a los ojos de Yavé, y Yavé le mató. Entonces dijo Judá a Onán: 'Entra a la mujer de tu hermano, y tómala, como cuñado que eres, para suscitar prole a tu hermano'. Pero Onán, sabiendo que la prole no sería suya, cuando entraba a la mujer de su hermano se derramaba en tierra para no dar prole a su hermano. Era malo a los ojos de Yavé lo que hacía Onán, y le mató también a él».

A los ojos de Dios, esta conducta supuso toda una ofensa pasando a la historia como 'El pecado de Onán'. Algunos, sin embargo, achacan que el verdadero pecado estaba en la codicia de quedarse con los bienes de su hermano mayor. 

Sea así o no, esta historia nos hace a todos un poquito más pecadores. Si no, que tire la primera piedra quien no se ha tocado alguna vez.