Desde Nueva York al resto del mundo. La moda del 'sex coaching' se expande sin parar y cada vez son más las parejas que demandan los servicios de estos profesores del sexo. El término 'coaching' proviene del inglés y significa "preparación" o "entrenamiento".

Los entrenadores sexuales no son sexólogos. Se diferencian de estos en que el sexólogo es un profesional que profundiza en temas como trastornos sexuales, disfunción eréctil, pérdida de la libido... El entrenador sexual, sin embargo, es una persona con conocimientos en este ámbito que ayuda a personas con problemas en el desarrollo de sus conductas sexuales.

Ellas llevan la iniciativa

Este profesional focaliza sus entrenamientos en parejas que quieren innovar, romper con la monotonía o encontrar sus puntos erógenos. Siempre que se recurre a este tipo de ayuda deben estar las dos partes seguras de comenzar un entrenamiento.

Normalmente, es la mujer la que convence a su pareja de ello pero cada vez son más las chicas que sin necesidad de tener un hombre al lado acuden por su cuenta a la llamada del 'sex coaching'. Son mujeres con alto nivel adquisitivo y un posicionamiento social destacado. Obviamente, no resulta barato que un profesor sexual acuda a tu casa para enseñarte cómo encontrar tu punto G.

No es un trío

Hay que tener en cuenta que el coach solo interviene a través de la palabra y no en el sexo. ¡No se trata de hacer un trío! Por otro lado, algunos terapeutas realizan sesiones grupales en las que se mezclan numerosas técnicas y contactos corporales entre los diferentes miembros del grupo. Pero tampoco se trata de una orgía.

Eric Amaranth es el coach sexual del momento. Trabaja y vive en Nueva York y muchos son los famosos que acuden a sus terapias. Eric es de los que toma notas al pie de la cama y saca los defectos más escondidos de las personas. A la vez que proliferan los entrenadores sexuales también lo hacen las escuelas del sexo. En España encontramos la Sex Academy en Barcelona, pero se estima que muy pronto el número de escuelas aumentará por el interés que parece suscitar.