Una encuesta publicada en el Daily Mail me mantiene sobrecogida. Las mujeres pensamos más en comida que en sexo y no sólo para ser ingerida, sino también para deleitarnos en la cocina haciendo ricos platos y postres variados.

Según este estudio, el 25% de nosotras pensamos más en llevarnos cosas a la boca (me refiero a alimentos), mientras que el sexo sólo pasa por las cabezas de las 10% restantes. Pero, ¿en qué pensarán el 65% de las demás féminas? Seguramente en trabajo, familia, amistades y, por supuesto, sexo y comida.

En cuanto a los hombres, el contraste es claramente visible. El 36% de ellos piensa en sexo cada media hora y un 5% cada cinco minutos. Qué agobio, ¿no?

Hambre vs. libido

Claro que hablo como una mujer y sinceramente no me fío de este tipo de estudios, ni de que nosotras prefiramos un plato de espaguetis antes que irnos a la cama con el hombre que nos tiene loca. Lo que sí es cierto es que ellos suelen pensar más en sexo, aunque si tienen mucha hambre también pueden esperar. 

Seguro que a muchas de nosotras nos ha ocurrido que nuestro chico llega a casa con tal gusanillo en el estómago que aún viéndonos en picardías, pintadas como monas y tacones han preferido atacar la lata de fabada antes que bajarnos el liguero. Un buen bocadillo de panceta sobrepasa en ocasiones al orgasmo más profundo. 

Por otra parte, si hombres y mujeres pensáramos en sexo de la misma forma, el mundo se convertiría en Sodoma y Gomorra. Menos mal que la naturaleza es sabia y sabe qué es lo mejor para los seres humanos. Lo que está claro es que podemos malvivir sin sexo pero no podemos sobrevivir sin comida