Más de 3500 películas a sus espaldas avalan la trayectoria del actor de cine x más importante de España en toda su historia. Muchos son los que se atreven a opinar sin conocer al hombre. Otros que le vanaglorian sólo por sus atributos sexuales o el número de veces que ha mantenido relaciones sexuales con mujeres. Ante mí se presenta un tipo educado que me invita a salir fuera del lugar en el que nos encontramos, un evento en el que es imagen con sus productos eróticos, para poder realizar la entrevista al aire libre lejos de la molestia del calor y el ruido. En ese momento me doy cuenta de algo: Nacho Vidal es capaz de penetrar más con su mirada que con su propio pene. Hablamos de su juventud antes de inmiscuirse en el mundo del porno:

GONZOO: Nacho, fuiste legionario en Melilla. ¿Fue en ese momento en el que adquiriste tu imagen de rudo o de casta le viene al galgo?

NACHO VIDAL: Ser legionario no me hizo más rudo. A nosotros nos llaman caballeros legionarios. Pertenecer a la Legión significa precisamente eso: convertirse en caballero. Fue una de las etapas más bonitas de mi vida. De hecho, estuve a punto de reengancharme. Era la época de la Guerra de Los Balcanes y todos los Legionarios íbamos a Bosnia. A mi madre no le gustaba la idea de que su hijo fuera a la guerra y gracias a ello estoy aquí hablando contigo.

G: ¿No tienes ningún tatuaje de tu paso por la Legión?

N.V.: No. Tengo los tatuajes de los nombres de mis hijos: Violeta, León y Candela. Aquí ponía (enseña uno de sus brazos), "Francesca no te merezco pero te necesito" (una ex novia), pero lo taché cuando la dejé. Acabaré quitándomelos todos. Incluso los de mis hijos. Considero que a las personas que quieres las tienes que llevar en la cabeza y en el corazón. No hay que demostrar nada a nadie.

G: ¿Cómo son tus años tras salir del ejército?

N.V.: Tras salir de la Legión comencé a trabajar con una furgoneta de transportista. Vi cómo funcionaba el negocio, compré tres camiones y monté mi propia empresa de transportes. También tenía tiempo para la fiesta...

G: ¿Qué tiene que ver eso con el porno?

N.V.: Ganaba mucho dinero en esa época. Era muy joven y andaba siempre de juerga y en una de esas noches locas conocí a una chica. Esa mujer fue la que me llevó hasta la Sala Bagdad. Nos presentamos juntos al casting y entramos.

G: ¿Es complicado que te escojan como parte del elenco de la Sala Bagdad?

N.V.: Sí. Todo el mundo tiene la puerta abierta para hacer el casting pero es difícil que te elijan. Conmigo tuvieron bastante paciencia.

G: ¿Es verdad que eras un chico vergonzoso y que no lograste empalmarte en las primeras dos semanas de trabajo?

N.V.: Es cierto, no podía. Infectaron mi cabeza el resto de chicos que me vieron hacer el casting. Ellos se quedaron impresionados y me hicieron entender que lo que yo había hecho era muy difícil o imposible. Nunca había tenido relaciones sexuales en directo y mientras que los chicos que trabajaban en Bagdad se dedicaban a ello, jamás habían conseguido tener una erección como la que yo tuve ese primer día. En ese momento empecé a darme cuenta de la dificultad de lo que había hecho y el miedo de no poder hacerlo de nuevo. El sexo es todo psicológico. Al final fueron tan sólo dos semanas pero la frustración me hacía reventar el camerino cada vez que no conseguía llegar a la talla del show. La propietaria de la sala Juani se portó genial conmigo, me pagó religiosamente a pesar de que no le funcionaba y nunca me apretó y se lo agradezco. He visto chicos pasar por allí, al segundo día no funcionar y echarlos a la calle.

G: ¿Cómo lo superaste?

N.V.: Relajándome. Cuando te relajas, todo fluye.

G: En el 98 llegaste a pisar Hollywood de la mano de Rocoo Sifredi. Tus mejores recuerdos vienen de los siete años vividos en EEUU. ¿Qué fue lo que te hizo cruzar el charco?

N.V.: El porno en España cuando marché a EEUU era inexistente. No se hacían películas. Te tienes que ir donde hay curro.

G: ¿Cuántas películas de cine X has protagonizado en tu vida?

N.V.: Es imposible saberlo. Entre 3000...5000...(duda) películas. Era muy joven en esa época y muy sexual. Considero que para dedicarte a esto como al resto de profesiones hay que nacer. Puedes ser un mero imitador. Ayer estaba con Nacho Cano y Lucas Vidal y hablábamos precisamente de la pasión que tienen ellos por su trabajo, esa misma pasión que no se puede imitar. Precisamente en mi trabajo ocurre lo mismo. Puedes tener el pene grande, duro... pero la pasión no es imitable y tanto ellos como yo nos fuimos a EEUU para poder desarrollar nuestras carreras. Vivimos en un país donde no se suele respetar el trabajo de los demás o en el que hay que emigrar y triunfar fuera para que se reconozca el esfuerzo en tu tierra.

G: ¿Te importa lo que la gente opine de ti?

N.V.: ¿Sabes qué pasa? Nunca leo redes sociales. Tengo instagram, twitter...Cuando publico algo no miro porque cuando empiezas a mirar lo que dicen de ti te echas las manos a la cabeza.

G: Has trabajado junto a Marta Torné y Pepón Nieto formando parte del elenco de actores de la película Impávido ¿Te gusta hacer cine convencional?

N.V.: Cuando he hecho cine convencional siempre les he dicho a mis compañeros de trabajo que el porno es todo igual con la diferencia de que al final hay que follar. Realmente para mí es como que me falta algo. Por mucho que digan en el cine porno hay todo tipo de argumentos, o ninguno (titubea). Hace años las películas X se rodaban con 35 milímetros y se destinaba tiempo y un presupuesto enorme para hacer un porno de calidad y con grandes argumentos.

G: ¿Qué opinas del nuevo porno feminista?

N.V.: Es como la pornografía para mujeres. Me parece absurda. ¿Cómo se supone que tiene que ser? Es cierto que las mujeres sois más visuales pero este tipo de pornografía que es más sutil, más soft, ¡No suele gustar a las mujeres! Tengo amigas que lo ven y me dicen que se quieren echar a dormir y que lo que desean ver es una escena donde a una tía se la empotran en el baño u observar como cinco tíos se la follan. Esto no me lo ha dicho una sola mujer, me lo han dicho mil. Por eso es algo que se han sacado de la manga para vender. Es un tipo de marketing. No creo que exista una pornografía para hombres o mujeres, existe pornografía para seres humanos. Puedes elegir ser sodomizado o sodomizar. Es más, la palabra machista o feminista no deberían existir en el diccionario.

G: ¿Qué mujeres fetiche te gustaría llevarte a la cama?

N.V.: Me gustaría tener sexo con Beyonce o Shakira. Me gustan mucho las mujeres con curvas.

G: ¿Es cierto que nunca harías porno gay?

N.V.: ¡Es que no me gustan los tíos!. Aún así, dirijo porno gay y hago películas muy buenas sobre porno homosexual. Tengo que admitirlo... ¡pero tampoco me gusta el porno lésbico! ¡Me aburre!

G: ¿Te has cansado después de 22 años de profesión?

N.V.: No. Yo creo que todo son etapas. Hay momentos en los que estas arriba, abajo. Otros que te cansa todo. Te cansas de estar con tus hijos, escuchar a tu madre a pesar de que los amas. Las cosas se acabaran cuando el destino quiera.