Esqueleto humano
Imagen de un esqueleto humano. Skmsta / WIKIPEDIA

Cuando perdemos un familiar, en ocasiones nos aferramos a su recuerdo con sus objetos personales, fotografías... pero, ¿y si alguien quisiera quedarse con una parte de su cuerpo? ¿Y si alguien quisiera conservar, por ejemplo, el cráneo de un abuelo fallecido recientemente? ¿Se podría?

Esta pregunta, y algunas más, las responde en un libro Caitlin Doughty, empleada funeraria, en el que de manera didáctica, responde a cuestiones sobre la muerte. Y sobre la pregunta de conservar un cráneo humano, el de un familiar, la respuesta es no.

Existen varios motivos, incluso si el fallecido hubiera dejado por escrito su voluntad o su permiso para que sus descendientes conservaran el cráneo. Lo primero es que en el mundo occidental, las funerarias no tienen el equipo necesario para separar la cabeza del cuerpo del fallecido y 'limpiarlo' para dejarlo en los huesos. De hecho, la forma más segura para limpiar un cráneo sin dañar la estructura ósea es usando escarabajos dermétidos, que se alimentan de carne humana. Este es el método más común que se usa en museos o laboratorios forenses.

Luego están los aspectos legales. La mayor parte de los países occidentales tienen leyes que protegen la dignidad de los cadáveres y las funerarias no pueden entregar huesos a los familiares.  Las leyes españolas especifican que el destino final de todo cadáver, resto cadavérico o resto humano es "la inhumación o incineración", con la excepción del uso de los mismos con finalidades docentes o científicas, siempre con un consentimiento muy claro del fallecido de manera previa o de una persona vinculada por razones familiares.