¿Piensas que tienes un pene maravilloso? ¿Tanto que debería considerarse una obra de arte? ¡Pues tienes un lugar donde sin duda poder hacerlo! La Faloteca de Reykjavíck ofrece la posibilidad de mirar y admirar más de 280 penes de diferentes animales e, incluso, uno de un ser humano. El museo permite donar el pene para posteriormente exhibirlo como si de un Picasso se tratase.

La capital islandesa es uno de los centros neurálgicos de la celebración del Orgullo Gay. Numerosos viajes se organizan a través de la agencia turística Pink Iceland donde no solo se pueden festejar las Rainbow Reykjavík (fiestas del Orgullo islandesas), sino también visitar este museo dedicado al falo.

Faloteca

No solo hay penes de seres vivos, también se pueden observar más de 300 esculturas y objetos relacionados con el miembro viril. Es precisamente de este tipo de artilugios de donde brota la idea de dedicar un espacio al falo. En 1974, el profesor de historia Sigurdur Hjartarson recibió un presente un tanto original: un látigo realizado de forma artesanal con el pene de un toro. Tras años de trabajo y recopilación de diferentes objetos y muestras de penes, consiguió, gracias a compañeros de la universidad, abrir al público en 1997 esta oda al miembro vivirl.

FundadorMuseoFalo

El falo humano

Ni más ni menos que de un auténtico Don Juan islandés llamado Pall Aranson. Este hombre prometió donar al museo su miembro y, al morir a los 95, se convirtió en una de las principales (y morbosas) muestras del lugar.

A cualquier turista que se precie le encanta irse con "algo entre las manos"... En el caso de la Faloteca, el merchandising ofrece todo tipo de artilugios con forma de penes. Desde las más simples, como gorras, vasos o camisetas hasta las más originales, como una toalla de baño con una abertura para introducir el pene.

MerchandisingFalo