Las medidas en contra de la pornografía y de la pedofIlia son numerosas, pero muchas veces quienes se dedican a la distribución de este material escapan a la ley. Las  mafias se valen de un nuevo fenómeno que causa furor entre los jóvenes, el 'sexting', que es el intercambio de imágenes y vídeos con contenido sexual.

Según un estudio sobre seguridad y privacidad en el uso de los servicios móviles españoles, en España, 8 de cada 10 adolescentes de entre 15 y 16 años tienen móvil, un 48,2 % afirma haber mandado vídeos e imágenes y un 20,8 % haber publicado este tipo de información en la red.

Redes sociales

Esta moda importada de EEUU es tendencia entre los jóvenes de hoy, quienes, sin dudarlo, posan en actitudes eróticas sin conocer las consecuencias que derivan de este acto. Por ejemplo, la distribución de las imágenes en su entorno social (amigos, colegios...), así como, a nivel global, caer en las redes mafiosas que trafican con ellas.

Determinadas redes sociales se están convirtiendo en plataformas de contactos sexuales. Por ello, la Policía trata de hacer frente a este fenómeno aunque, en el caso de Twitter, por ejemplo, remiten a sus condiciones de privacidad para zanjar el tema.

Si no queremos ser objeto de 'sexting', lo primero que debemos hacer es no grabarnos en determinadas actitudes sexuales o, en el caso de hacerlo, no distribuir bajo ningún concepto la imagen ni guardarla en dispositivos que puedan ser objeto de robo o extravío. Si el mal ya está hecho y te sientes víctima de insultos por la emisión de tu imagen ('ciberbullying'), puedes denunciarlo sin miedo a posibles represalias de tus padres o profesores