Sam Ballard
Sam Ballard, antes y después de enfermar por comerse una babosa. FOX News

La triste historia del joven australiano Sam Ballard concluyó la semana pasada con su fallecimiento tras ocho años de sufrimiento. El drama comenzó en 2010, cuando el entonces jugador de rugby aceptó el reto que le plantearon sus amigos y se comió una babosa.

Sam tenía 19 años y estaba en el jardín trasero de su casa con sus amigos, charlando, riendo y "bebiendo vino, tratando de actuar como adultos, cuando una babosa apareció por allí", recuerda Jimmy Galvin, uno de sus amigos. Entonces comenzaron a bromear con la idea de comérsela y, de repente, el anfitrión se lanzó y lo hizo.

Esa simpe anécdota tuvo consecuencias catastróficas, ya que el muchacho contrajo la enfermedad conocida como meningoencefalitis eosinofílica. Aunque algunas personas logran superar esa enfermedad, ese no fue el caso de Ballard. El parásito llegó a alcanzar su cerebro y lo dañó gravemente. Pasó 420 días en coma y quedó tetrapléjico.

El suceso, que volvió a ser tema de actualidad hace unos meses por la lucha de la familia del muchacho con el gobierno australiano, ha concluido con la muerte de Sam Ballard a los 28 años. "Sus amigos se han quedado con él desde entonces. El viernes, Sam falleció rodeado de su familia y leales y amorosos compañeros. Sus últimas palabras a su madre: 'Te amo'", relataba un informativo australiano hace unos días.

Su madre asegura que, a pesar de su mal estado físico, el chico entendía todo. De hecho, su amigo Galvin contó que le pidió disculpas a Sam por no haberlo detenido esa noche de 2010. Cuando lo hizo, el exjugador de rugby "comenzó a llorar".