“Viene varias veces durante la mañana, desde las nueve hasta las dos y media o así, cuando hay tortilla”, explica a La Opinión A Coruña Javier, uno de los propietarios del bar Pontejos en A Coruña.

Esta lavandera tiene tan claras sus preferencias que el pan “ni lo toca”. Según Javier, el pájaro empezó a visitar su local hace cuatro años y al principio solo le tiraban “lo de siempre” desde lejos, pero ya se posa sobre el mostrador.

El ave ya es reconocido con nombre propio, Lola, porque tanto la madre como la hermana y esposa del dueño llevan el mismo nombre. Por eso, Javier consideraba que estaba rodeado siempre por Lolas... hasta que descubrió que el pájaro es un macho.

Pero algunas cosas no cambiarán nunca. Javier se niega a llamarlo Lolo. Mientras, los clientes siguen bromeando: “Javi, que ya tienes a Lola esperando” cada vez que el propietario está ocupado en la cocina.