Todos los seres humanos gozamos de capacidad para ligar utilizando el lenguaje corporal. Existen una serie de técnicas infalibles para lograr el propósito con éxito. Es evidente que hombres y mujeres utilizan diferentes tipos de gestos para llevarse a su ligue al huerto pero, ¿cómo debemos utilizar el lenguaje no verbal como arma de seducción?

Ellos: un galán de película

Antes de comenzar a fraguar la estrategia el hombre debe ponerse en la piel de la mujer y conocer qué es lo que se espera en ese encuentro: desecha la idea de hablar, pensar o mirar a otras mujeres. Ella y nada más que ella es el objetivo.

Clava los ojos en los suyos como si no hubiera un mañana: saber mirar es casi tan importante como saber hablar. A través de la mirada una persona dará más o menos confianza como para repetir una segunda cita. Además, cuando alguien te mira es porque está interesado en ti, en tu conversación y en tus vivencias. ¡No te despistes!  

Lleva las riendas de la cita: a las mujeres les gusta controlar la situación pero a la vez sentirse controladas. Tomar las riendas quiere decir llevar el hilo de la conversación, sacar temas, elegir el menú y por supuesto, pagar la cuenta. ¡Cuidado con pasar de controlar la situación a intentar controlar a la chica!

Las manos, encima de la mesa: no hay que pasarse de listo. Hay chicas a las que les gusta un roce pero a otras ni el rumor del viento en la primera cita. Utiliza tus manos para enfatizar conversaciones, tocarte la barbilla o simplemente tenerla a la vista de tu ligue. Una mano grande y cuidada dice mucho del tipo de hombre que está en frente.

No te pases de rudo: que a las chicas les gustan los hombres malos es un mito pasado de moda. Ahora lo que se lleva son los hombres que se ponen en la piel de la mujer, que escuchan y comparten. ¡Atento! No caigas en ser demasiado pasteloso pues aburrirás a la chica y saldrá corriendo. Quieres llevártela a la cama, no ser su mejor amigo.  

La media sonrisa mejor que la carcajada: si la situación se tercia en divertida siempre es un punto a tu favor. La mejor opción para ser divertido sin resultar grosero es no pasarse con la carcajada o el chiste fácil (o machista). Por un lado quedarás fatal y por otro puede llegar a resultar ofendida. Una media sonrisa siempre es mucho más sexy y varonil.

Una imagen vale más que mil palabras: es cierto. Cada vez gustan más los hombres que se cuidan, los que saben elegir bien la ropa y los que a pesar de su barba de tres días está perfectamente rasurada. Cuida tu imagen. Son las letras de abecedario de tu lenguaje corporal.

Ellas: una diosa del erotismo

Si las mujeres buscan un hombre sensible a la vez que varonil y protector, ellos quieren a una tigresa en la cama y una mujer elegante y discreta en la calle. Los gestos que harán llevarse a un hombre al huerto son:

Hazle sentir que lleva las riendas: a los chicos les encanta creer que controlan la situación. Tomate unos segundos antes de tomar una decisión y que sea él quién lo exponga; sobre el tema de conversación, el primer plato o donde tomaréis una copa. Al final aunque elijas tú, él estará crecido mostrándose más abierto y de verdad. Te permitirá conocer mejor a la persona que tienes delante.

Enrédales con el pelo: no hay mejor arma de seducción que el pelo de una mujer. Acariciándolo suavemente o enroscándolo entre los dedos. A ellos les encantará esta forma de coquetear tan sexy pero a la vez tan recatada.

Mímate mucho: acariciarse el cuerpo es un síntoma de que amas el roce piel con piel. Su carácter sexual llega al subconsciente del que arderá de pasión por ser él quien pueda tocarte.

Instinto básico: a pesar de que los médicos y las madres siempre nos dicen que no crucemos las piernas por eso de las varices... ¡Haz una cruzada de vez en cuando al más tipo 'Instinto Básico'! La imaginación es mucho más erótica que la indiscreción.

Labios seductores: muérdete los labios, pero cuida la manera con la que lo haces. Puedes parecer una loba si la mordedura es brusca o demasiado agresiva....saldrán corriendo.