Entendemos como sexo satisfactorio aquel en el que todas las partes se encuentran satisfechas tras haber finalizado el coito. Pero esta acepción no es del todo cierta. Según un estudio llevado a cabo la Universidad de Toronto (Canadá) y publicado posteriormente en la revista académica Archives of Sexual Behavior, las caricias posteriores al sexo son la parte más importante de la relación sexual por encima de los preliminares y del propio sexo.

Los autores de la investigación estudiaron una serie de parejas con diferentes estilos de vida y, tras observar la actitud de cada una de ellas tras la relación sexual, vieron cómo aquellas que se daban muestras de amor estaban más unidas y tenían mayor complicidad que las parejas que dormían, hablaban o se fumaban un cigarrillo.

El estudio también afirma que pasar tiempo con la pareja tras el sexo es saludable y más aún si son personas que llevan muchos años saliendo juntos. La duración de las caricias es directamente proporcional al nivel de felicidad. La necesidad de ser acariciado no es monopolio de la mujer, sino que gusta tanto a ellos como a ellas.

Dormir después del sexo

¿Quiere decir esto que las personas que se quedan dormidas después del sexo están menos satisfechas con sus parejas que las que se quedan dándose arrumacos?

No. Sería un error entender este estudio basándonos solo en el placer sexual. El sexo no requiere amar a la persona, pero el amor, en muchos casos, sí exige una satisfacción sexual plena por parte de las dos personas. Además, existen otros factores como el cansancio o la segregación de hormonas que provocan un estado de sueño que difícilmente puede soportar caricias u otros arrumacos.

En los hombres el sueño suele darse mucho más que en las mujeres, ya que después de gozar del orgasmo se acelera su periodo de relajación. En las mujeres suele ocurrir al contrario, y necesitan un tiempo para relajarse, pues la excitación tarda más en desvanecerse.