Michelle Avila y Christian Kent
Los modelos Michelle Avila y Christian Kent. INSTAGRAM DE MICHELLE AVILA

Era, aparentemente, la pareja perfecta. El binomio formado por Michelle Avila y Christian Kent representaba un mundo de ensueño ante los ojos de la gente. Pero nada más lejos de la realidad.

Detrás de las fotografías que compartía la pareja de modelos y surfistas con centenas de seguidores en las redes sociales se escondía un mundo no tan ideal como hacían ver. Los radiantes jóvenes, de 23 años ella y 20 él, consumían drogas, las mismas que marcaron el fatal desenlace de sus existencias. Una sobredosis fue la causa del drástico final de su historia de amor, según revelaron a los padres de Michellelos los oficiales y expertos que acudieron al lugar de la tragedia.

El consumo de drogas era un profundo secreto que los modelos siempre quisieron mantener oculto. Hasta que todo saltó por los aires el fatídico 14 de octubre.

Tras asistir esa noche a una fiesta, Avila y Kent regresaron a la casa donde la joven pasó su niñez en Newport Beach, Condado de Orange (California). Tras llegar a casa, ella se despidió de su madre, Adriana, para irse a dormir junto a su pareja.

Al día siguiente, Adriana salió a trabajar como cada día. No entró a la habitación de la pareja para no molestar. Pero, cuando volvió horas más tarde, al ver que no habían salido del cuarto, sintió que algo no iba bien. Comenzó a llamar a su hija, tocó la puerta una y otra vez, pero nadie respondió. Entonces entró a la habitación y presenció la más terrible escena: su pequeña y su novio estaban muertos. Juntos, abrazados. Como, paradójicamente, deseaban pasar el resto de su vida.

"¿Por qué a ellos? ¿Por qué lo hicieron? ¿Qué pasó para que llegaran a ese punto?", se cuestiona Paulo, padre de la modelo, que solo desea que la experiencia de su niña no pase desapercibida y que sirva de ejemplo para todos aquellos que se encuentren en una situación similar a la de ellos.

La idílica pareja se había conocido en una cafetería donde ella trabajaba y ahora planeaban vivir en California State University. "Amaba escribir, leer, hablar... Siempre con su café, sus escritos, poemas, sus fotografías... su mundo", recuerda la madre de Michelle. Christian, por su parte, era un romántico, a tenor de todo lo que hacía por su novia.