Enamorarse de un presidiario solo por la cantidad y violencia de los crímenes cometidos. Parece una locura y en realidad lo es. La hibristofilia es un tipo de parafilia que padecen mayoritariamente mujeres a las que les excitan criminales y asesinos en serie. El delito cometido es el objeto de esta atracción y, cuanto mayor es la atrocidad, más aumenta su fanatismo hacia la persona.

Existen varios niveles de comportamiento. Por un lado tenemos al pasivo, aquel que no se involucra en los crímenes de su pareja pero admira su actuación y crueldad de una forma comprensiva. En ocasiones han llegado a ser cómplices de sus parejas y juzgados por ello. Por otra parte, encontramos al activo, que se involucra en el asesinato, robo o violación, siendo el crimen el objeto de amor y alianza entre las dos personas.

Casarse con un asesino en serie

Hay otra variante en la que la persona se enamora del asesino cuando ya está encarcelado. Hace muy poco salía a la luz la historia de Afton Elaine Burton, prometida del inductor de asesinatos Charles Manson. En estos casos podemos hablar de un fenómeno fan en el que se endiosa al presidiario. Su obsesión por el personaje les lleva a realizar continuas visitas al centro penitenciario, fraguando un amor entre rejas o a través de cartas.

BurtonManson

Más de 54 años separan a Manson de Burton, pero ¿por qué una joven con proyección de futuro decide casarme con semejante criminal? Esto no atiende nada más que a un desorden mental. Las condiciones o características de las personas que sufren hibristofilia son varias, a pesar de que es un tema que aún se le escapa a la psiquiatría. El fanatismo sería la principal causa del ensalzamiento de los crímenes a la vez que se relativiza el hecho: si lo hizo sus razones tendría. Normalmente son personas que tienen una baja autoestima y establecen vínculos emocionales que, en la mayoría de los casos, no llegan a hacerse carnales.