Silla de ruedas
Imagen de una silla de ruedas. ARCHIVO

Roberto Guglielmi, un italiano de 55 años residente en Florencia, Italia, fue detenido la semana pasada por la Policía cuando volvía de un viaje a Togo.

El motivo del arresto fue que lo vieron descender por su propio pie las escaleras del avión, algo que se supone no podía suceder, ya que supuestamente, su condición de inválido no se lo permitía.

En efecto, y según relata La Repubblica, este hombre llevaba fingiendo su paraplegia más de una década y durante todo este tiempo recibió una paga del estado debido a su supuesta invalidez —unos 137.000 euros—.

Según la misma información, Guglielmi hizo todo lo posible para no levantar sospechas: renunció a moverse por su propio en pie en público, se desplazó en silla de ruedas e incluso se inyectó lidocaína para hacer que su tono muscular fuese más débil.

Todo para llevar a cabo un plan pensado en 2007 con la ayuda de un cómplice, que simuló atropellarle. Así, con la ayuda de un certificado médico falso fue demostrando su invalidez.

Incluso logró salir en las noticias locales y hasta conoció al Papa Francisco, que quedó tan impresionado con su historia que le concedió una audiencia en 2014.

Sin embargo, hace unos días la mentira llegó a su fin tras su arresto. Las sospechas sobre su verdadero estado surgieron cuando un antiguo cuidador denunció que creía que el hombre estaba simulando su condición. Así, comenzaron a investigarle hasta que le cazaron caminando por sus propios medios ante el estupor de la propia Policía.