Si os hablo de la 'fiesta del arcoíris' seguramente os imaginéis unicornios voladores, osos amorosos y un mundo de luz y de color sacado de algún cuento de hadas. Es cierto que existen este tipo de fiestas para niños y bebés, pero de las que yo he oído hablar distan bastante de ser una juerga infantil. 

Mi instinto me conduce a buscar información sobre las 'Rainbow Party'. Es tan fácil como añadir 'sex' a este término en el ordenador para que delante de mí se me encienda la luz (o luces de colores) y os pueda contar un poco más sobre este tema.

Felaciones sin preservativo

Las 'Rainbow Party' son celebraciones en las que gente muy joven (la mayoría menores de edad) se reúne en un lugar para realizarse felaciones unos a otros sin utilizar preservativo

Alguno puede pensar que esto es más viejo que las piedras, pero ¿y si os cuento que se trata de una competición llena de luz y color? Si eres mujer y acudes a uno de estos eventos, no te puedes olvidar meter en el bolso la barra de labios, a ser posible de un color fuerte y muy llamativo. Las bases de la competición radican en practicar sexo oral a diestro y siniestro. El chico que más colores tenga en su pene será el ganador.

De leyenda urbana a realidad

Este fenómeno aparece en el año 2000 en EEUU. En un primer momento nace como una leyenda urbana que poco a poco se abre paso en grupos de adolescentes con ganas de probar —nunca mejor dicho— nuevas prácticas sexuales. 

El problema es que el sexo no se trata de una competición o un juego y menos aún si se lleva a cabo por personas inexpertas en la materia. A través del sexo oral también se transmiten enfermedades de transmisión sexual (ETS) cuando no se ponen métodos de protección, y en este juego no se contemplan, pues el pene debe quedar coloreado todo lo posible.

En el 2003 la periodista estadounidense Oprah Winfrey dedicó uno de sus programas para hablar de este fenómeno. El título del mismo era 'Is your child leading a double life?', que significa: ¿Tu hijo lleva una doble vida?. Yo no estoy de acuerdo con este título, ya que todos ocultamos cosas a nuestros padres, y más aún tratándose de sexo o relaciones personales. 

Lo discutible de este asunto no es la práctica sexual en sí, que tiene la misma validez que cualquier otra práctica consentida, sino el descuido y la desprotección en términos de salud sexual