12 años. Actualmente, es la edad mínima que establece un país para poder tener relaciones sexuales consentidas. Angola y el Vaticano, sus protagonistas. Túnez, por el contrario, es el país con la edad de consentimiento sexual más alta (hasta los 20). Hacerlo antes de la edad mínima establecida constituye un abuso sexual y, obviamente, delito.

Estas cifras han sido motivo de continuos e innumerables debates, modificaciones y reivindicaciones. La edad mínima de consentimiento sexual es un asunto cultural y de ahí la sorprendente disparidad de la ley cuando se habla de un mismo hecho. «El manejo de la sexualidad es un arma de control de la sociedad, y siempre se ha intentado dirigir desde altas instituciones como el Estado o la Iglesia», afirma la sexóloga Emilia Fernández Nieto.

¿Qué es una relación sexual?

Marta Suárez es ginecóloga. En su opinión «La presión de grupo ejerce una gran influencia, pues se convierten en líderes aquellos adolescentes que dicen haber practicado el sexo». La doctora Suárez cree que la penetración no equivale necesariamente a sexo, «pues la genitalidad no es el único componente. Considero la relación sexual como toda interacción afectivo-erótica que se produce en una pareja. No es necesaria la penetración ».

Andrea Menéndez es licenciada en Psicología y estudia la especialización en Sexología y Terapia de pareja. «Una relación sexual no se limita ni se reduce a la penetración, sino que hay multitud de actos eróticos, tantos como deseos tenga cada persona y todos y cada uno de ellos son igualmente sexuales y sensuales». Fernández Nieto se pregunta, «¿Es más o menos problemático el coito o la masturbación mutua en una pareja?».

El Código Penal español sí distingue tipos de relación sexual. «Cuando consista en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos por alguna de las dos primeras vías, el responsable será castigado con la pena de prisión de ocho a 15 años».

Respecto a la edad biológica, la ginecóloga explica que «tanto la mujer como el hombre estarían hipotéticamente preparados en el momento en que son fértiles: en la niña, cuando aparece la primera regla (cuya media está en 11,5 años) y, en el niño, cuando éste pueda tener una eyaculación con espermatozoides potencialmente fértiles (suele ser a los 12 años)».

¿A qué edad está la mente preparada?

A pesar del desarrollo y la objetividad ineludible del aspecto físico, el sexo no es sólo biología. El desarrollo psicológico de una persona no tiene edad y no sigue las pautas del  desarrollo físico. «Psicológicamente no hay una norma. Hay gente que con 50 años no está preparada. Tiene que ser un momento en el que la persona esté segura y que sea siempre una decisión propia, no impuesta», aclara Emilia Fernández Nieto, sexóloga.

Andrea cree que «no podemos hablar de determinados factores psicológicos aislados que nos permitan conocer cuando una persona está ‘preparada’ para mantener relaciones sexuales. Multitud de variables interactúan entre sí en nuestro día a día, dotando a cada ser humano de diferentes repertorios de conducta».

Mantener relaciones sexuales sin estar mentalmente preparado para ello puede generar problemas de autoestima e inseguridad personal. «Incluso, si el acto sexual lo perciben y lo han interiorizado como doloroso, negativo, vergonzoso o incómodo, puede derivar en una aversión al sexo o en una inhibición al deseo sexual», asegura Andrea.

La edad es importante, pero más la educación

«Los gobiernos se centran en algo importante como es la edad pero, desde luego, no están prestando atención al factor que, en mi opinión, es determinante para una correcta y sana maduración psicológica, la educación afectivo-sexual y relacional», opina esta estudiante de sexología Andrea.

Cristina Martín, licenciada en Psicología recuerda que «durante mis 6 años de instituto sólo vinieron dos veces para hablarnos de sexualidad. Básicamente para explicarnos a las chicas qué era el periodo y para mostrarnos los diferentes métodos anticonceptivos. Muy escaso si se pretende que los adolescentes tengan conocimiento sobre cómo debe ser una relación de pareja o simplemente una relación sexual».

«Se piensa que si no hablamos de sexo ellos no pensarán en sexo, lo que puede llevar a un comportamiento, unas ideas y unas actitudes negativas hacia la sexualidad», comenta Andrea.

La figura legal del «menor maduro»

A pesar de todo, la legislación española ha creado la figura de «el menor maduro». Un médico puede facilitar la píldora anticonceptiva de emergencia a una niña a partir de 12 años si este considera que es lo suficientemente madura, es decir, si es «capaz de mostrar un consentimiento válido y eficaz».

Cristina tuvo que solicitar la pastilla con 16 años, y no por una irresponsabilidad.  «Tuve que ir de centro de salud en centro de salud porque nadie quería recetármela, o bien porque decían que en ese centro no podían, o porque no les parecía moralmente correcto. Estuve una mañana entera dando vueltas por Madrid hasta que finalmente me la facilitaron en un centro de planificación familiar. No me parece en absoluto que esa sea una buena solución».

El Gobierno español ha manifestado su intención de subir la edad mínima de consentimiento sexual de 13 a 16 años, pero ese momento no lo marca una ley (variadas y dispares en distintos países) ni una fecha. Lo determina una grado de madurez psicológica difícil de medir y alcanzable con una buena educación afectivo-sexual y relacional.